Amiga Desiré.

Era una tarde de lunes y estaba en la oficina, apenas había comenzado de comer y pareciera que el tiempo ahí no transcurría. Después de platicar un poco con mis compañeros de trabajo decidí ir a fuera a fumar un cigarrillo, pensando en lo que había ocurrió en la mañana en mi casa.

Este día no había comenzado con el pie derecho, pues a la hora del desayuno tuve una discusión con mi esposa por unas vecinas que según ella, le habían dicho que me vieron con “otra mujer”. Generalmente mi esposa y yo nos llevamos muy bien, pero últimamente ella piensa que al salir de la oficina me veo con mi amante para “revolcarme” (como ella dice) con esa mujer. La verdad ya eran varias veces que me lo había dicho la semana anterior por salir tarde del trabajo.

Y no culpo a mi esposa por pensar así ya que antes de que fuéramos novios yo tenía la reputación de ser el mujeriego de la colonia. Pero bueno eso es historia antigua (pensé). Pues desde el día que nos hicimos novios me hice la firme promesa de que mientras estuviese con ella seria la única mujer en mi vida.

Ya eran las casi las tres de la tarde cuando vi mi reloj, apague el cigarrillo y en un instante volví a mi cubículo mientras transcurría el tiempo paso por mi cabeza momentáneamente la idea de cómo sería si de verdad tuviera una aventura. Imagine por un rato cada detalle de mis supuestos encuentros con mi amante. Seguro que le daría por detrás o le hablaría sucio, incluso le compraría lencería y haría que la modelara para mí. Todas aquellas fantasías que tenía en mi cabeza parecieron volverse realidad por un momento. La idea parecía muy irrisoria para mí, al grado de que incluso me reía de vez en cuando frente al monitor. Pensé: ¿Cómo puedo imaginarme esto? Es mejor que me apresure para salir temprano.

Seguí trabajando frente al monitor hasta cerca las 10 de la noche y me faltaba aun enviar varios correos a mis superiores, entonces tome mi teléfono y marque a mi casa. Contestó mi esposa y le dije:

-¿Hola amor como estas?
-Bien. ¿Por qué? ¿Qué paso?
Note su voz rígida y en tono molesto.
-Oye mira tengo un poco de trabajo aun, no me esperes, mejor descansa.
-¿Estás seguro?
-Si disculpa amor.
-Ok bye.
Colgó sin decir nada.

¡Genial! otra vez se molestó conmigo y sin deberla, Al menos hoy podré llegar más temprano que otras veces y decirle que no es nada de lo que ella piensa y que solo son chismes (pensaba mientras iba mandaba uno a uno los correos).
¡Este es el último! Exclamé mientras tomaba mis cosas rápidamente y apaga el ordenador, baje por el ascensor hasta la el puesto de vigilancia para que me entregaran mi coche y mientras estaba esperando marcaron las 11.

Al recibirlo lo aborde rápidamente para tomar la ruta más corta a mi casa y manejé lo más rápido que pude hasta llegar al cruce donde siempre había más tráfico. Estaba el semáforo en rojo y mire a unos metros el bar donde cada fin de semana tomaba algunos tragos con mis colegas, entonces me dije a mi mismo debería pasar por un trago para relajarme un poco. Me quede pensando unos instantes y sin dudarlo me dirigí al bar.

Eran casi las 12 cuando me disponía a irme, cuando de reojo vi a una mujer hermosa, era medio alta, vestía tacones y tenía un vestido blanco entallado que marcaba muy bien su figura.

Al principio no pensé que aquella mujer tan sensual era una de las chicas con las que en varias ocasiones me encontraba cada fin de semana. Era Desiré, la vi en una de las esquinas del bar, estaba sola y mirando a los lados como buscando a alguien, de repente nuestras miradas se cruzaron nos saludamos y fui a saludarla.

-¡Hola Desiré! ¿Cómo estás?

-¡Muy bien! ¿Y tú? Roberto.

-Bien, aquí de paso. Y ¿tú?

-Vine con Angie, pero al parecer me dejo por un chico que acabamos de conocer ¿tú crees?

-Jajaja, esta Angie siempre anda en busca de aventuras. Que mala onda que te haya dejado aquí solita.

-Si pues ya ves como es ella, y ¿Ese milagro que viniste entre semana?

-Solo viene a tomarme un par de tragos pero ya voy de salida.

-¡Haaaay noooo! ¿Tú también me vas a dejar?

-Mira la verdad no quisiera pero ya sabes que siempre salgo tarde de la oficina y últimamente las cosas no están muy bien con mi esposa.

-¡Por favor quédate con migo ándale! Por lo menos tomate un trago conmigo. Además ¿Tu esposa no sabe que estas aquí o sí?

-No pero ya sabes como es.

-Ándale Roberto, mira además se que tu trabajas mucho y que te mereces por lo menos un descanso de vez en cuando.

No pude decir nada después de eso solo acepté.

Tomamos un par de tragos y platicamos por un largo rato al principio eran cosas vánales, des pues la plática se tornó cada vez más intima hasta el punto en que me hizo un comentario que me hizo pensar que ella estaba interesada en mi.

Pues sabes Roberto yo creo que tu esposa exagera. Si yo fuera tu esposa no desconfiaría tanto de ti, se que eres un buen hombre y la verdad me sentiría muy feliz de tenerte a mi lado.

Me quede pensando por un momento y la mire fijamente a los ojos, no estaba mintiendo su mirada se quedo fija en mi y nos quedamos así por un minuto. Solo me la que de viendo y le dije: tal vez tengas razón en que mi esposa exagera, aunque no sé si yo realmente podría hacerte sentir feliz a mi lado.

Al parecer mi respuesta era lo que estaba esperando, su mirada se torno más intensa, se sonrojó un instante y se mordió levemente el labio.

Estuvimos platicando un rato mas ya eran de las 2am cuando vi mi reloj y Angie no aparecía, le pregunte a Desiré si la pasaba a dejar a su casa, ella acepto y nos dispusimos a salir de ahí.

Ya en el coche ella se recostó un poco en el asiento del pasajero por lo que dejo al descubierto sus piernas que se veían espectaculares y su vestido entallado marcaba muy bien sus caderas, la cintura y sobre todo sus pechos. La verdad ella es una mujer atractiva y siempre había visto a Desiré como una amiga, solo eso, sin embargo esa noche la vi como lo que es. Una mujer muy sensual, ella se me quedó mirando de forma coqueta y me dijo ¿Te gusta mi vestido? Yo solo voltee disimuladamente hacia el frente y le dije te ves bien solo que no había notado que ese vestido fuera tan primaveral “toma”, le di mi chaqueta, póntela hace frio. Se cubrió como si fuera una cobija pero sus piernas seguían viéndose.

Íbamos camino a su casa faltaban escasos 20 minutos le había estado platicando que me había peleado con mi esposa en la mañana, estábamos en un semáforo y entonces ella me dijo: Pues deberías darle motivos para que de verdad ahora si con provecho te diga que le pones los cuernos ¿No?

Se me escapo una leve carcajada y le dije. Apoco de verdad piensas eso. Tú que tienes a tu esposo que todas tus amigas se morían por él ¿No me digas que tu le harías lo mismo a él?

Bajo un momento la mirada y su cara dibujo una expresión de profunda tristeza y sus pirando dijo: Así mismo piensan muchas de las personas que me conocen Roberto, lo que no saben es que ese maravilloso esposo que todos creen que él es no es nada más que un mujeriego de primera.

Me quede en shock al saber ese secreto que jamás me habría imaginado. Y entonces vi como por su mejilla escurría una lágrima. Solo le dije: lo lamento no era mi intención.

El semáforo se puso en verde y solo avance para poder estacionarme unos metros más adelante. De inmediato le dije por favor no llores, no vale la pena. Ella comenzó a llorar aun mas y sin pensarlo ella se dirigió hacia mi buscando un poco de consuelo. Yo la abracé y la consolé por un momento, no sabía qué hacer ni que decirle ella estaba destrozada. Solo le dije calma Desiré y secando sus lágrimas subí su rostro, la mire fijamente a los ojos. Nunca había notado lo verdes que son le dije parecen un par de esmeraldas le no me importaría robármelas le dije. Ella sonrió y me dijo tu sí sabes cómo tratar una mujer. Solo trato de hacerte sentir bien, además tú eres una mujer increíble.

Encendí el auto y me dispuse a seguir el camino pero ella al ver que me disponía a llevarla a su casa tomo mi mano y me dijo, por favor hagas lo que hagas no me lleves a mi casa, por favor llévame a un hotel, no quiero dormir en mi casa hoy. No supe que decirle.

Solo trataba de buscar un hotel cerca no podía negar que ella no deseaba estar en su casa en ese momento anduve buscando por un rato y solo encontré un motel. Antes de ingresar le dije. No sé si debería dejarte aquí ¿Estás segura de que quieres quedarte?

Me miro fijamente a los ojos de manera tímida y me dijo. Sí, pero no sé cómo decírtelo…

Se quedo callada unos segundos. Quisiera que te quedaras conmigo…

Solo trataba de buscar un hotel cerca no podía negar que ella no deseaba estar en su casa en ese momento anduve buscando por un rato y solo encontré un motel. Antes de ingresar le dije. No sé si debería dejarte aquí ¿Estás segura de que quieres quedarte?

Me miro fijamente a los ojos de manera tímida y me dijo. Sí, pero no sé cómo decírtelo…

Se quedo callada unos segundos. Quisiera que te quedaras conmigo…Me quede como helado por un momento sin saber que decirle. Me que de un ínstate pensado en lo que me había dicho antes. “Darle a mi esposa algo de qué hablar.” Y pensando si eso tendía que ver con el hecho de que ella quisiera que me quedara, pero solo podía pensar en lo que me dijo acerca de su esposo, de cierta forma sentí que debía quedarme con ella. Entonces le dije: no quisiera que pienses mal de mí, pero está bien aceptare quedarme contigo si tú prometes que nunca mencionarás el hecho de que pasamos la noche en un motel. Está bien lo prometo, me dijo.

En un instante ingresamos, pedí una habitación, nos dieron las llaves e ingresamos, había una cama King size en medio de la habitación y un tocador frente de ella, solo vi un pequeño sillón donde podría dormir. Le dije que si deseaba dormiría en él, ella me miro fijamente, se acerco a mí lentamente y tomándome por la camisa me dio un beso en los labios. Al principio pensé en rechazarla, pero era evidente que mi interior lo deseaba. Así que la rodee con mis brazos firmemente y nos besamos por un largo tiempo. Sus labios eran jugosos, y el calor de su cuerpo junto al mi hacia que mi respiración y mis latidos aumentaran poco a poco. Fue el beso tan cachondo que parecíamos amantes en celo.

Por un momento nos detuvimos nos vimos fijamente y le dije: No se si debamos hacer esto, como anticipando lo que ocurriría posteriormente. Y ella me miro fijamente y me dijo: La verdad es que en este momento deberíamos hacerlo, así sabríamos que lo hicimos no solo por despecho sino sabiendo que ambos tenemos un deseo oculto.

El escuchar esas palabras de su boca fue lo que despertó en mi precisamente eso y sin pensarlo más, la tomé firmemente y la bese como si mi vida se me fuera en ello.

Estábamos de pie besándonos y acariciando ferozmente nuestros cuerpos como animales en celo. Hubo una pausa y comencé a quitarle el vestido blanco que envolvía su blanca y suave piel, mientras bajaba el cierre de su vestido acariciaba su cabello que era negro y suave. Comencé a besarle el cuello y su respiración se notaba acelerada.

Su cuerpo estaba completamente entregado a mí y yo disfrutaba del delicioso manjar, una vez que baje el cierre de su vestido ella me quito la camisa botón a botón y terminó de quitármela besando mi pecho. Yo termine de quitarle el vestido y pude ver la lencería tan provocativa que traía de bajo. Un conjunto de tanga y brassiere blancos.

Ver la imagen de su cuerpo semi-desnudo frente a mí me puso más caliente aun, así que la tomé de la cintura y mientras nos besábamos la lleve a la cama lentamente, al sentir el borde me que de un m omento de pie y fue entonces cuando ella aprovecho el momento para llevarme al límite del placer, pues poco a poco fue besándome y bajando poco a poco hasta ponerse de rodillas frente a mí, ella me miraba de forma candente mientras desabrochaba mi pantalón yo al verla ahí hizo que mi verga se pusiera como una roca, ella al ver mi reacción no dudo en acariciarla sobre mi bóxer, mientras ella hacia eso me decía no pensé que la tuvieras tan grande.

El escuchar esas palabras, sentir sus caricias y ver aquel espectáculo hacia que deseara aun más cogérmela y mientras todo eso ocurría terminó de quitarme la ropa, mi verga quedo frente a su rostro, solo observe como su expresión cambiaba de excitación a una cara de asombro y comenzó a besármela verga poco a poco, iba recorriendo con sus labios toda su extensión desde la base hasta la punta, lo besaba y lo lamia como si fuera un dulce.

Yo estaba extasiado tanto que de la punta salía lubricante, ella al ver eso tomo firmemente mi verga y comenzó a mamármela, pareciera que estaba hambrienta de de deseo, pues se la comía como si fuera el más suculento manjar que ella hubiese probado nunca. Y el escuchar el sonido de su boca succionando hasta la última gota de mis fluidos, me ponía al límite, sin embargo quería que esa faena durar toda lo noche de ser posible.

La detuve por un momento diciéndole: ven conmigo que también quiero saborear tu néctar.

Ella se levanto y se arrojo sobre mí dejándome tumbado boca arriba en la cama, nuestros cuerpos quedaron uno encima del otro y nos besamos tiernamente por uno momento, fue un beso suave lleno de ternura, sin embargo estaba deseoso de probar sus jugos pues ella ya estaba escurriendo por su diminuta tanga podía sentir lo mojada que estaba.

Yo estaba desnudo y ella aun conservaba esa lencería tan sexy y sentir su calor en mi cuerpo hizo que tomara las riendas. Así de un momento la tomé y di la vuelta junto a ella. Ahora yo me sentía su dueño, la tenía a mi merced y ella así lo sintió, pues cerró los ojos y con una delicada y entrecortada voz me dijo. Hazme tuya Roberto quiero sentirte dentro de mí, por favor hazme tuya.

No podía hacerla mía sin antes probar el delicioso jugo de su vagina. Así que fui recorriendo su figura a besos. Primero bese su cuello y comenzó a respirar más rápidamente y emitiendo deliciosos quejidos. Mmmm aghhh.
Al parecer el cuello era uno de sus puntos débiles, pero no me detuve y seguí recorriendo su figura. Comencé a descender hasta llegar a besar en medio de su escote y mientras con una de mis manos recorría sus piernas, con la otra comencé a masajear uno de sus pechos. Ella lo gozaba al máximo pues de vez en cuando nuestras miradas se encontraban y su rostro reflejaba que su placer iba en aumento…

Me detuve en un momento en sus pechos los masajeaba suavemente por encima de su sostén, pero quería probar sus pechos directamente así que volví a subir a su cuello mientras con mis manos desabrochaba y quitaba aquella prenda que obstruía mi camino.

Finalmente pude observar su pecho desnudo, me quede apreciándolo un breve instante y comencé a devorar sus pechos besando en espiral hacia sus pezones duros y rosados, por un momento me quede saboreándolos chupándolos y mordiéndolos suevamente pareciera que eso la predio aun más, pues mientras yo disfrutaba tomo mi cabeza y la empujo hacia ella, como queriendo que con mi boca me comiera su pecho entero. Y así lo hice comencé a devorar ferozmente sus pechos, ella no soltaba mi cabeza. Y decía: ¡oooh siiii Robeeertooo, asiiiii!

Estuve disfrutando de esos pechos blancos y carnosos por varios minutos. Pero la excitación del momento hizo que sintiera el profundo deseo de penetrarla ferozmente, pero no sin antes disfrutar de su sexo, que por apreciar por mi tacto ya estaba escurriendo de deseo. Así que sin más la aparte de mi un momento la vi a los ojos lleno de lujuria, le di un beso muy caliente y le dije ahora me toca probarte a ti.

La recosté en la cama y comencé a recorrer su cuerpo llenándola de caricias y besos. Mientras me dirigía hacia abajo disfrutaba cada parte de ella, su cuello, el espacio entre sus pechos, su vientre y su cadera. Cada vez que besaba una nueva parte de ella gemía… Mmmm, y se retorcía de placer. Hasta que finalmente tuve frente a mí su delicioso sexo, su tanga estaba completamente mojada por sus fluidos y su aroma se percibía muy delicioso.

Comencé a besarla por encima de la tanga y a saborear sus jugos con mi lengua. Su sabor era increíble, y estaba deseoso de hacerla llegar al cielo, le daba largos lengüetazos y hacia presión con mi lengua saboreando cada parte de su intimidad, mientras yo hacía eso ella seguía con una sinfonía de gemidos. Mmmm, aaah y palabras entrecortadas que me prendían cada vez más. Asiiii Roooobeertooo siii.

El escuchar esos sonidos y ver su cuerpo disfrutar de mi boca en su sexo hiso que deseara penetrarla de inmediato. Sin embargo aun ella no había alcanzado el clímax. Así que quite su tanga de mi camino y devoré su vulva con deseo y desesperación. Ella se revolcaba de placer y me pedía casi a gritos que no me detuviera. Yo por mi parte me comía en interior de su vulva, metía mi lengua dentro de su vagina y la movía sin cesar. Tomaba entre mis labios su clítoris y lo chupaba sin darle tiempo a respirar. Estaba poseído por la lujuria y la pasión del momento. Hasta que escuche como llegaba al clímax: ooooohhh siiiii oooooo siiiii aaaaaah.

Arqueo la espalda y se desplomo sobre la cama teniendo una serie de espasmos que involuntarios, ver esa imagen de su cuerpo extasiado de placer se grabó en mi mente.

La deje tomar un respiro mientras me acomodaba a un lado suyo, a espaldas de mi le acariciaba su cadera su culo, le besaba el cuello y la espalda y acerque mi verga entre sus nalgas, estaba completamente mojada hasta los muslos era una sensación increíble. Cálido y húmedo al mismo tiempo. Ella acariciaba ligeramente sus pechos, así que pase mi mano debajo de su cuello y comencé a sobarlos suavemente con mu mano sobre la de ella acariciaba sus pechos, con mi mano libre sobaba su culo mientras que con mi cadera comencé a hacer el movimientos adelante y atrás haciendo como si la estuviera penetrando.

Entonces me dijo: Roberto hazme tuya, por favor hazme tuya, quiero que me hagas todo lo que quieras. Yo le conteste: Claro que si preciosa te hare olvidar todo y que solo me desees a mí. Así que me recline hasta alcanzar mi cartera en busca de un condón, ella me tomo del brazo y me dijo. Descuida Roberto no hay de qué preocuparse siempre tomo pastillas y con mi esposo siempre me cuido. Está bien yo también me cuido con ella. Y ella dijo ahora si hazme tuya. Y dale a tu esposa una buena razón para dudar de ti, desquítate con migo, no tengas piedad.

Jamás pensé que oiría esas palabras de nadie, pero el oír eso solo fue un detonante para que de mi saliera mi parte más ruda. Así que me puse a un lado de ella y comencé a decirle palabras que nunca me hubiera imaginado decirle a nadie.

Mientras estábamos de lado nuevamente deslizaba mi pene por sus labios mientras le decía con una voz llena de lujuria:

-Aaa siii ¿Quieres que te haga mía, que no tenga piedad de tiiii?
-Siii paaaapiii, cooogeeemeee.
-¿Yooo soooy tu paaaapiii, putitaaa?
-Siiii soooy tu puuutitaaa. Hazmelo. Métemela.

Así que cuando me dijo eso fue cuando sin demora le clave de un solo golpe todo mi miembro. Ella solo dio un grito ahogado: aaaaaagh. Y comencé un mete y saca bastante rudo. Solo podía escuchar sus nalgas chocar con mi pelvis y sus gemidos y palabras solo eran de lujuria y pasión. Oooooh siiii paaaapiiii Asiiii meeetemelaa asiii duuuurooo durooo, Asiiii Rooompeeemee, enseñalee a mi mariiido comooo se hace.

Sus palabras me prendían cada vez más y más. No podía creer que mi amiga estaba siendo mía, no podía creer que estábamos engañando a nuestras parejas. Y mucho menos podía creer las palabras que salían de mi boca. Era como si de verdad estuviera desquitando todas aquellas veces que mi esposa me recriminaba por llegar tarde. Y ahora si estaba “revolcándome” con otra mujer.

-A siii te gusta ¿Verdad putita? ¿Te gusta que te lo meta duro verdad?
-Siii Roooobeeertooo, asiii me guusstaaa, haaaaay siiii, haaaay siiii.

Seguía moviéndome de forma rápida. Y de vez en cuando me detenía, se la sacaba y se la empujaba de golpe nuevamente. Sinceramente estaba poseído. Ella por su parte movía sus caderas en círculos y dejaba que le apretara los pechos en un mete y saca sin igual estábamos desatando nuestro deseo. Oooh siiii oooooh siiii, decía sin cesar y en un frenesí de calor sentía que ella llegaba al clímax otra vez. Solo escuche sus gemidos y mientras sentía sus contracciones en mi miembro al mismo tiempo su vagina mojaba mi verga y mis huevos completamente. Yo estaba casi a reventar quería venirme dentro de ella y llenarla de mi semen.

La mantuve junto a mí sin sacar mi miembro de ella. Mientras recuperamos el aliento la acariciaba y recorría su cuerpo con mis manos trataba que sintiera el calor de mi cuerpo junto al suyo. Y de un momento a otro la hice quedarse boca abajo yo estaba encima de ella con mi verga clavad entre sus nalgas, era una visión increíble. Tome una almohada y la coloqué debajo de su pelvis, quedando su culo alzado para propinarle nuevamente mas embestidas.

Así comencé el vaivén nuevamente ahora comenzando despacio. Masajeando su espalda y sobando sus nalgas firmes, blancas y mojadas por los fluidos, ella comenzó a gemir levemente mientras me movía dentro de ella, en esa posición me sentía su dueño y así lo manifestaba con sus palabras: haaay Roberto haces que merezca la pena estarle poniendo los cuernos a nuestras parejas. Si Desiré, tienes razón, de alguna forma nos estamos desquitando. Por favor desquítate bien que hoy no llegas a tu casa. Si ni loco, quiero disfrutarte toda la noche.

Así comencé el vaivén nuevamente ahora comenzando despacio. Masajeando su espalda y sobando sus nalgas firmes, blancas y mojadas por los fluidos, ella comenzó a gemir levemente mientras me movía dentro de ella, en esa posición me sentía su dueño y así lo manifestaba con sus palabras: haaay Roberto haces que merezca la pena estarle poniendo los cuernos a nuestras parejas. Si Desiré, tienes razón, de alguna forma nos estamos desquitando. Por favor desquítate bien que hoy no llegas a tu casa. Si ni loco, quiero disfrutarte toda la noche.

Y a si fue, comencé desquitarme a bombeandola nuevamente, empujaba y sacaba casi todo mi miembro antes de volver a hundirlo dentro de sus pliegues, el tenerla boca abajo hacia que apretara mas sus cavidades y me hacía sentir que no duraría mucho tiempo más. Sentir su cavidad llena de fluidos rosando mi verga, hacia que me volviera loco de placer, cada metida y sacada nos hacia estremecer hasta el punto en que los dos terminamos al mismo tiempo. Fue un orgasmo intenso lleno de placer, un placer que no había experimentado anteriormente….

Me tumbe a su lado y ella aun con la respiración agitada se recostó a mi lado y me dijo:

-Sabes desde hace tiempo que no sentía tanto placer como ahora contigo…

-Yo también no había experimentado algo así, ni siquiera con mi esposa…

-Si lo sé…

Esa frase me dejó helado por un momento. No imaginaba como es que ella sabía que no disfrutaba con mi esposa en la cama. Así que sin pensarlo le dije:

-¿Cómo es que sabes eso?

-Ella me lo contó y me dijo que seguramente la engañabas con otra mujer.

-Pero, ¿Cómo? ¿Cómo conoces a mi esposa? No entiendo.

-Sí, hace un mes la encontré cerca de la oficina, al parecer te había seguido para saber si te veías con alguien más y me pregunto si te conocía me mostró una foto tuya y le dije que somos colegas.

-¿Qué? Pero ¿Por qué le dijiste que era tu compañero?

-Solo quería ser amable. Ella me encontró a la hora de la comida y me dijo que si podía hacerle un favor muy grande que ella me recompensaría si es que yo accedía.

-¿Cómo que un favor? ¿De qué estás hablando? ¡Dime!

No podía ser cierto lo que Desiré me estaba diciendo, conoció a mi esposa, le estaba haciendo un favor que clase de favor le estaba, haciendo. Ella tenía una expresión llena de satisfacción, pero no una satisfacción sexual sino más bien como cuando alguien está a punto de asestar una puñalada mortal a un enemigo. Así que con una voz fría me dijo:

-Si Roberto, ella me pago para que te vigilara durante este tiempo y al mismo tiempo para que hiciera lo que fuera necesario para poder probar que tu le eras infiel.

-Pero ¿Cómo pudiste hacer eso? ¿Por qué accediste?

-La verdad accedí porque mi esposo me es infiel y quería pagarle con la misma moneda y por otra parte tú me gustaste desde que ingresaste a la empresa. Esto no es por lo que me pidió tu esposa. Esto es por placer.

-Entonces quieres decir que ¿Accediste a la petición de mi esposa y que el que hayamos estado juntos esta noche es solo por deseo? ¿Eso quieres decir? ¿Cómo esperas que te crea eso?

-La verdad no tienes porque creerme, lo que sí puedo hacer eso darte una prueba de que tu esposa me pagó por hacer lo que te estoy diciendo.

Se giró en la cama hasta encontrar su bolsa y saco de ella un dos cheques, me los mostró y me dijo:
-Mira aquí están los cheques que tu esposa me dio, el primero era un adelanto por vigilarte. Este fue de hace un mes.

Lo tome algo atónito y efectivamente tenia la fecha y la firma de mi esposa. No había duda que lo que me estaba diciendo era cierto. No dije nada solo lo mire y lo sostuve en mis manos, ella enseguida extendió su mano y me dio el segundo cheque. No podía creer lo que estaba viendo en ese instante. Pero tenía la fecha del día anterior. Yo al ver eso le pregunte.

-¿Por qué tiene la fecha del día de ayer?

-Tu esposa me lo entregó precisamente una hora antes en el bar donde me encontraste. Ella sabía que frecuentabas el lugar y creía que te iba a encontrar ahí, pero también me dijo que este pago era para que consiguiera de la forma que fuera una prueba de que tú le eras infiel. Me dijo que hiciera lo que fuera necesario. Me dijo que incluso podía acostarme contigo con tal de alejarse de ti.

De alguna manera no podría creer lo que ella me estaba diciendo, mi esposa había planeado contratar a una mujer para que se acostara conmigo. Solo para poder alejarse de mí. ¿Cómo era eso posible? Sé que nuestro matrimonio no es perfecto, pero de verdad ¿Ella ya no soportaba la idea de estar conmigo? ¿Por qué? ¿Cuál era la razón de todo esto?

Me quede pensando unos instantes algunas de las razones por las cuales mi esposa ya no quería estar conmigo y unos instantes después Solo pude a preguntarle a Desiré que si ella sabía algo mas algo que mi esposa le haya dicho. Alguna razón por la cual ella había planeado todo esto.

Ella se quedo pensando unos instantes y me dijo.

-La verdad es que tu esposa me dijo que solo busca algún motivo para separarse de ti, me dijo que ella estaba con otro hombre desde hace tiempo y que se sentía culpable de que ella te acusara a ti de ser infiel siendo que ella ya lo era contigo. Ella había llegado al bar muy desesperada y llorando me dijo que hiciera lo que fuera. Que ella ya no podía estar más contigo. Yo no sabía qué hacer o que decir ella solo me dejo el cheque en la mesa y salió corriendo hacia la puerta y cuando trate de alcanzarla ella se subió en un auto que la estaba esperando y ya no puede hacer nada. Por eso estaba en el bar aquella noche. Y no sabía qué hacer. Y cuando tú llegaste no sabía cómo decírtelo para que me creyeras. Por eso mismo te pedí que no me llevaras a mi casa, de alguna forma tenía miedo de lo que pudieras descubrir al llegar a tu casa.

-Tienes razón, es difícil de creer, pero entonces dime porque te preocupaste en hacer algo por impedir que me fuera a mi casa y descubriera que mi esposa seguía ahí tal vez con otro. Dime Desiré ¿Qué fue lo que te motivo a hacer algo así por mi?

-Lo que me motivo fue que desde que ingresaste a la empresa de alguna forma me gustó mucho la forma en que me tratabas y al mismo tiempo me gustaba que me hicieras sentir a gusto. Tu no lo sabes pero desde hace un año que entraste Mi esposo ya era infiel con migo, no me atrevía a demostrar que estaba triste por eso. De alguna manera tú eras el hombre con quien me gustaría haber estado. Y siempre desee estar contigo.

-Sabes de alguna forma yo también sentía un deseo oculto de estar contigo y ahora que por fin lo hemos hecho no me arrepiento de nada, y aun más sabiendo lo que tú me has dicho, creo que debí de hacerlo desde hace tiempo.

Ella sonrió de una forma algo dulce y seductora me miro a los ojos y me dijo.

-Tienes razón debimos hacerlo hace tiempo y ahora que ya sabes todo ¿qué tienes pensado hacer? ¿Vas a regresar con tu esposa?

No lo dudo mucho, la verdad creo que no merece la pena, creo que tengo hay cosas más buenas por delante, le dije mirándola de arriba abajo.

Se lo que estas pensando, me dijo, y se lanzo de nuevo sobre mí dándome una sesión mas de sexo inolvidable, pero eso es otra historia.

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