La amiga Gaby.

Hacía ya mucho tiempo que no me subía al metro, como tengo auto, rara vez viajo en transporte público; pero ese día tuve que dejar el auto en el taller para que le hicieran el servicio, lo deje en la mañana y regresaría por él en la tarde. Para mi mala suerte, tenia ocupaciones fuera de la oficina y para regresar me subí al metro.

A la hora que aborde, no iba mucha gente, así que alcancé asiento y me puse a leer un libro. Varias estaciones más adelante, el vagón se llenó con un montón de jovencitos que acababan de salir de la escuela.

Junto al asiento, se sentaron un chico y una chica de unos 18 años ambos, que parecían novios, se llevaban un poco pesado, pues el chico al subir la empujó a para sentarse primero y todo el camino iban jugando a empujarse y diciéndose cosas fuertes; pero luego se besaban y jugueteaban.

Noté que el chico de repente quería pasar su mano por debajo de la falda de ella, pero ella nunca lo dejó; también noté que la chica me miraba de reojo. Yo disimulaba con mi libro, pero la verdad iba entretenido viendo las piernas de la chica; llevaba una falda muy corta; la blusa ajustada y blanca y muy ajustada.

Estaciones más adelante el chico se levantó, le dio un beso a la chica y se bajó del vagón. Me concentré en la lectura del libro pensando en bajarme a la siguiente estación, pero una mirada sobre mí me hizo voltear; la chica me miraba insistente; le sonreí y me levanté.

Bajé del tren y como el andén se encuentra en medio de las vías de los trenes que van en diferentes direcciones, caminé hacia el otro lado para tomar le tren de regreso. En eso, escuché una tenue voz a mi espalda que me decía: Disculpa, ¿podría hablar contigo?; volteé y grande fue mi sorpresa al ver a la chica del tren sonriéndome con las manos cruzadas adelante, a la altura de su falda.

Si, dime?, respondí, sin salir de mi sorpresa.
es que… bueno, me da un poco de pena, pero quería pedirte algo?
A ver, dime, si puedo, con gusto te ayudo?.
Bueno, lo que pasa… es que… eh… pues verás, ya me tengo que ir, pero aquí por donde salgo el rumbo está medio feo y un poco peligroso y, pues, a veces hay unos chicos que me molestan al pasar y yo pensé que… tal vez… si tu me acompañaras, iría un poco más segura?.

Era evidente que estaba inventando para que la acompañara, pues el rumbo no era tan feo y ella bajaba ahí todos los días, supongo; además, ¿porqué pedirle ayuda a un desconocido que apenas había visto en el metro y no a su novio que apenas se había bajado una estación antes? Pero me pareció buen pretexto para acompañar a la chica y ver que información me proporcionaría para vernos a futuro.

Salimos del metro y caminamos sobre una avenida muy concurrida y sobre la cual hay muchos hoteles; empezamos a platicar; dijo llamarse Gabriela, pero que podía decirle Gaby y que tenía 18 años; dijo también que el muchacho que iba con ella en el metro no era su novio, que él quería serlo, pero ella no quería tener novio pues prefería dedicarse a la escuela.

Camínanos y comenzó la plática, cosas sin sentido, y comentarios indiscretos entre los cuales ella, de pronto se detuvo y me dijo que había alguien mas adelante conocido; que si la veía le diría a sus padres, y se metería en problemas, no entendía, pero le hice caso. Regresamos un poco sobre la misma avenida y me jalo hacia la entrada de un hotel, como la entrada quedaba escudriñada entre la construcción servia como refugio a la vista de frente. Al jalarme hacia la entrada y ocultarse quede frente a ella, sintiendo su agitada respiración y la calidez de su cuerpo.

No había razón lógica por el cual se ocultaba de alguien y los segundos parecieron una eternidad, junto a ella, viéndola a los ojos. de pronto ella se asomo nuevamente y dijo que la persona que venia de frente era su ex, que la molestaba para que regresara con el.
Me decía que teníamos que irnos de allí por que el es muy violento, a lo que le conteste que no se preocupara, volteaba insistentemente hacia atrás y de pronto de un jalon la introduje al hotel, estando en el lobby se puso aun mas nerviosa.

La chica dijo que no debía haber entrado a un hotel con un hombre que acababa de conocer y le dije que estaba bien, que solo era para ocultarnos de la persona que vio. El hotel tenia un pequeño bar entramos y sus cristales permita que viéramos hacia la calle, nos sentamos cerca de la barra, y comenzamos a charlar y salio al tema el novio, seguía nerviosa y preocupada por lo que la jale a mi abrazándola para que se sintiera segura, la calidez de su cuerpo y su respiración, nos hizo vernos y comenzar a besarnos, hasta que nos interrumpió el barman.
Nos miramos y pocas ocasiones sucede que solo con la mirada dices lo que deseas, y ella solo con un gesto de aprobación me jalo de nuevo al lobby, y me dijo ayúdame a olvidarlo!

Pague una habitación; y caminamos hacia ella ninguno decía nada solo ella me apretaba la mano cuando entramos la chica se sentó en la cama y me preguntó como le haríamos que no quería que la lastimara porque era virgen; yo le respondí: No sé, eso lo quiero comprobar. Ella dudó un momento y me dijo: pues… te enseñaré mi vagina!. y le dije que no sería suficiente, que yo tendría que meter un dedo para verificar que tuviera himen, a lo que ella respondió que solo si le prometía no lastimarla y detenerme cuando ella dijera; ya que ella me había dicho tantas mentiras, le dije una más; le prometí que solo metería mi dedo hasta comprobar lo que me dijo y luego lo sacaría. Pero de inmediato se me ocurrió otra idea; le dije que teníamos que apostar algo; ella preguntó que tenía en mente y le dije que si ella me había dicho la verdad, es decir, si era virgen, entonces ella me dejaría besarle los senos y nos iríamos de allí y si era mentira haríamos lo que yo quisiera.

Gaby lo pensó por un momento, al verla dudar le dije: Ya sabía que me estabas mintiendo, ella de inmediato lo negó y me dijo que estaba de acuerdo con la apuesta. Me puse nervioso, pues pensé que si había aceptado la apuesta, tal vez estaba diciendo la verdad, le pedí que se quitara la falda y la tanga y ella obedeció; la hice acostarse en la cama y abrir las piernas; noté que ella sudaba nerviosa y cerró los ojos al momento que me dijo que lo hiciera despacio, yo le prometí que si se relajaba no le dolería.

Preparé mi dedo medio para meterlo en la vagina de Gaby. Lo coloqué en la entrada de ella y noté que estaba sumamente seca; le dije que se relajara para que fuera más fácil y que el sudor ya perlaba su frente; tomé un poco de lubricante de un sobrecito que encontré en un tocador del cuarto y me lo unté en el dedo; volví a intentar meterlo y fue un poco más fácil; poco a poco lo fui introduciendo en la vagina de Gaby que apretaba los labios y clavaba las uñas en las sábanas.

Por fin logré meter el dedo lo suficiente y logré sentir que chocaba con algo; no supe si era un himen o no, pero le dije que no lo había encontrado. Ella me dijo que no era cierto, que me fijara bien, para esto, ya tenía las mejillas rosadas y había colocado sus manos en sus pechos, los masajeaba discretamente, como tratando de que yo no me diera cuenta. Empecé a mover mi dedo dentro de ella y sentí como se empezaba a lubricar y noté que mi dedo se mojaba. Le dije olvidemos la apuesta y disfrutemos el momento, yo había vuelto a meter mi dedo y ella no dijo nada, solamente gimió; le dije que se quitara la blusa y lo hizo, me incliné sobre sus pechos y empecé a lamerlos; ella de nuevo cerró los ojos y gimió de placer; yo aproveché para desvestirme con la mano libre; lo cual fue bastante complicado, pero ya no la dejaría ir.

Quedé desnudo y ella estaba prácticamente igual; después de besarle los senos le besé el cuello mientras me acomodaba para que mi pene parado sustituyera mi dedo en su vagina, prácticamente no encontré resistencia hasta que ella me sintió en la entrada de su vagina; en ese momento me pidió detenerme e intentó empujarme, pero yo estaba encima de ella y no la dejé; con mis manos detuve las suyas, aunque tal vez no era necesario, pues no había mucha fuerza en su rechazo; así que mi pene poco a poco entró en su sexo mientras la besaba en la boca con mi lengua enredada en la suya.

Una vez que entré totalmente, empecé a moverme adentro y afuera, solté sus manos y coloqué las mías en la cama, a los lados de ella; me levanté un poco, liberándola de mi peso y seguí entrando y saliendo de ella, primero despacio y luego más fuerte; Gaby también comenzó a moverse gozando con la entrega y fue cuando me abalancé sobre sus pezones; los besé los lamí, los mordisqueé y al parecer eso levantó la calentura, pues unos minutos después gimió más fuerte y soltó un gran grito mientras su vagina me mordía el pene; sus ojos se abrieron como platos y luego se cerraron con fuerza. Supe que la chica había llegado al orgasmo.

Seguí metiéndosela un buen rato, hasta que unos minutos más tarde sentí que me venía y sin salirme de ella solté grandes descargas de semen al tiempo que le apretaba las tetas; ella gimió, pero no se quejó. Al terminar, la solté y me derrumbé a un lado de ella.

Un poco más tarde nos vestimos y nos fuimos; la acompañé a su casa, pero me pidió que la dejara a una cuadra para que no tuviera problemas. Ya ni regresé a mi oficina ese día, por lo que me gané una llamada de atención, pero valió la pena…

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