Decepciona el Buen Fin

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El Buen Fin en Coatzacoalcos terminó en un paseo de decepciones, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) accionó  operativos y dio resultado, además empleados federales fueron los únicos que alcanzaron a recibir el adelanto del aguinaldo para realizar sus compras.

Los más de 350 negocios que entraron al Buen Fin lucían atractivas cartulinas y anuncios de descuentos, sin embargo, el desencanto se apoderó de los consumidores al constatar que eran los mismos precios los que había en los aparadores, por ello quienes acudieron al centro sólo vieron, pero no compraron nada.

“Todo está igual, esto del Buen Fin es un fraude porque no existen descuentos, vine a comprar una chamarra que hace dos semanas vi costaba 500 pesos y pensé que hoy estaba más barata y cuesta lo mismo, según la tienda ya tiene el descuento”, afirmó Cristian Moya.

En la avenida Juárez el comercio sólo utilizó publicidad engañosa, porque las ofertas no existieron, adornaron los aparadores y ofrecieron una oferta del 20 o 50 por ciento, lo que representaba una publicidad engañosa, condicionaron las comprar para realizar el descuento y el precio no era respetado, por lo que la Profeco atendió en 48 horas varias quejas y estaban aún bajo operativo, dijo el licenciado Sabino, que se encontraba de guardia en la oficina.

En un recorrido por el sector comercial más importante de la ciudad se constató que lo único más barato que había en los aparadores eran artículos pasados de moda que nadie quería comprar, en tiendas departamentales sólo ofrecían pocos descuentos en sus prendas y los costos seguían altos para la mayoría de los consumidores que se detenían en los aparadores y observaban soñando con los pantalones Levis o camisas Mánchester, que se ofrecían al 2 por 1, con precios superiores a los 750 pesos.

 

Las llamadas boutiques que se ubican en la calle Juárez ofrecían descuentos, sin embargo, la mayoría de la ropa era fuera de temporada o de mal aspecto. Otro de los factores que originaron el fracaso del llamado Buen Fin en Coatzacoalcos fue que a muchos trabajadores no les fue otorgado el adelanto de su aguinaldo, incluso los mismos empresarios no realizaron el pago adelantado del aguinaldo a los trabajadores, por lo que existió poco circulante.

En tiendas de autoservicio las ofertas sólo duraron algunas horas, ya que los productos que contaban con buenos descuentos como pantallas, computadoras, celulares, juegos de video, entre otros, se agotaron.

Aquí fueron pocos los que aprovecharon los descuentos ofrecidos por los negocios que abrieron sus puertas y ofrecieron esas formidables “ofertas”, en ellas adquirieron pantallas de plasma o LCD de 32 pulgadas hasta en 3 mil 900 pesos, cuando el precio supera los casi los 5 mil pesos, las computadoras en 3 mil pesos, así como las lavadoras que costaban hasta los 2 mil 500 pesos, los afortunados fueron pocos debido a la poca existencia de estos artículos en promoción.

En Elektra las pocas ofertas que tenían eran de artículos descontinuados o muebles que en su mayoría estaban maltratados, porque la promoción es la misma de todo el año, “pagos chiquitos a 52 semanas”.

En tiendas Soriana el Buen Fin fue en toda la tienda donde ofrecían descuentos en el área de abarrotes, hasta en los departamentos de electrónica y ropa. En abarrotes el descuento era del 15 por ciento en todos los artículos, sin embargo, los descuentos en electrónica muy pocos podían aprovecharlo por lo costoso, ya que una pantalla LCD de 42 pulgadas que en precio normal es de 9 mil pesos, con el descuento se vendía en 6 mil, una computadora Laptop de precio normal de 6 mil pesos se cotizaba en 4 mil 790 por decir algo.

Por su parte, Comercial Mexicana entre los atractivos que ofrecía era el bonificar 300 pesos por cada mil de compra en artículos de los departamentos de línea blanca, roba exterior, electrodomésticos, muebles, artículos navideños y celulares, mientras que por cada mil de compra en consolas de reconocida marca le reintegraban hasta 250 pesos.

En Fábricas de Francia y Liverpool sólo te bonificaron 20 por ciento en monedero electrónico, y 16 meses sin intereses, “la ropa era de rezago y los precios aumentaron”, dijo la joven Alejandra, que acudió al Buen Fin.

La mayoría de la gente que acudió a este tipo de establecimientos sólo fueron simples observadores, porque los altos precios de los artículos y la falta de liquidez originó que no pudieran comprar.

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