La Esposa y Su Cola…

jvan

 

Las cosas suceden cuando tienen que suceder, mi esposa de 32 años anos, alta delgada, piernas torneadas, colita parada, ojos azules bellísima, yo soy moreno alto, 33 años, bien parecido, nos casamos hace tres anos, años, sucedió el hecho de una manera muy inesperada.
Por razones de colaboración, tuvimos que alojar en nuestra casa a un muchacho americano de 21 años, que vino a recibir entrenamiento en asuntos de petróleo en nuestra casa a pedido de unos amigos, nosotros hablamos ingles, este muchacho no hablaba ni una palabra de español.
Era mi mujer la que tenía que atenderlo, yo un poco incomodo, pero poco a poco nos fuimos encariñado con él, su estadía no sería más de un mes. A las casi tres semanas de estar viviendo en casa, un viernes por la noche, decidimos compartir los tres, y abrimos una botella de vino, el muchacho era en realidad muy tímido , y extremadamente respetuoso con nosotros, mi mujer en cambio, era una eximia bebedora social de vino, se podía controlar y beber más que nosotros dos juntos, nos terminamos la primera y luego la segunda, y empezamos la tercera, cominos unas galletas con quesos, y empezamos a conversar libremente, a lo que mi mujer empieza a preguntar abiertamente a Roger si no extrañaba a su novia y que si podría esperar un mes sin estar sin ella o mejor dicho sin hacer el amor, se sorprendió, y yo creo que debido al alcohol, a esta altura tanto yo como el estábamos bastante mareados, le dijo que era imposible esperar tanto, y que él hacía el amor casi todos los días, lo cual era un eterno sufrimiento en este caso pero que no tenia solución, a esto Roger se paro frente a mi mujer, y sorpresa, se le notaba un tremendo bulto, no me quede atrás, yo también estaba excitado, lo cual Fátima noto muy rápidamente tenia a dos tipos en erección máxima, estuvo con nosotros, coqueteando un rato largo, sentada en la silla, con la piernas en constante jugueteo mostrando parte de sus encantos, lo que yo suponía quería Fátima era excitarme a mí al máximo, ya que ella lo estaba y que yo le diera un buen polvo lo que siempre hacíamos cuando bebíamos, ella ya también a esta altura, la cuarta botella a casi terminar, me hiso un guiño y me dijo te espero negro en el cuarto, pero yo sabía que si me demoraba ella se dormiría, converse un rato con Roger, a quien se notaba todavía su excitación, realmente me apeno, pero no podía hacer nada, a pesar que estaba borracho, no me hacía gracia compartir el apretado culito de mi mujer, pero al despedirme, realmente me dio pena, porque yo me iba a satisfacer inmediatamente y el no, considere la posibilidad de salir e ir a buscar la solución afuera, pero era imposible, no estaba en condiciones de manejar, y quizá por los tragos, se me ocurrió ayudarlo muy fácilmente, le dije que tenía que ser sigiloso, que entraría yo primero a mi habitación, si Fátima estaba dormida yo le dejaría entrar y mirar mientras me la culeaba y el podía masturbarse y satisfacerse, era lo máximo que podía hacer por el esa noche, que mañana lo llevaría a algún sitio y que así se sentiría bien,
Sonrió de oreja a oreja y me agradeció muchísimo, prometiéndome que seguiría mis instrucciones, creo que ya le tenía ganas a mi mujer desde hace tiempo, fuimos a mi habitación, entre abrí la puerta, el cuarto a media luz, Fátima definitivamente dormida, boca abajo, sobre la cama, revelando toda la exquisitez de sus curvas y mostrando sus voluptuosos encantos, me acerque sigilosamente, y la conozco perfectamente estaba totalmente dormida, luego después de tanta bebida.
A a pesar de ser mi mujer , y hacerle en amor continuamente, ella nunca deja de excitarme, y ahora menos, me luciría ante un espectador, y todo quedaría allí, en secreto, deje entrar a Roger, y se veía su expresión, el deseo lo carcomía, no hubo más preámbulos, me quite el pantalón y los interiores, y lucí erecta en toda su magnitud mi magnifica verga, 20 cmts de carne dura y palpitante, me subí a la cama con cautela y le remangue a Fátima su piyama, puse al descubierto sus bellas nalgas y el camino que lleva hacia su apretado coño , se me ocurre aquí, voltear a mirar a Roger de quien casi me había olvidado, y lo que vi casi me hace saltar hacia atrás, se había quitado también el pantalón y estaba masturbándose, muy lentamente como esperando que yo arranque la acción, pero la sorpresa era realmente lo que tenía entre sus dos manos, una verga enorme, brillante en la punta, con una cabeza descomunal, en toda su erección, apuntando hacia arriba, repuesto de la sorpresa y de la envidia , proseguí con el asunto, le di un salivazo a mi miembro abrí suavemente las nalgas de Fátima y procedí a penetrarla lenta pero sostenidamente, lo hice en dos empujones, se la metí hasta las bolas, Fátima ni se movió, ya una vez adentro, empecé a darle con movimientos rítmicos, firmes, pero sin violencia para no despertarla, luego me quite la camisa, y allí yo todo desnudo, la cabalgue como por 10 minutos, Roger a mi costado de la cama parado, en una masturbación frenética que daba la impresión que estaba a punto de acabar, no puede aguantar más, y saque mi caliente miembro de la conchita de Fátima y procedí a eyacular tapándome el miembro con mi camisa para no ensuciar a Fátima, Roger estaba en lo suyo, me baje lentamente, y me dirigí al baño para limpiarme, allí cometí un error, por los movimiento de Roger, pensé que estaba terminando, y allí lo deje mientras me aseaba, así lo hice, estuve en le baño no más de tres minutos, y otra vez sigilosamente regrese no esperando ver a Roger en la habitación y a mi esposa en los brazos de Morfeo, pero no fue así, lo que vi fue que el hijo de su madre había subido a mi cama, que Fátima todavía de espaldas y se suponia durmiendo estaba empalada por aquel monstruoso falo, parecía que le había crecido una cola por el pedazo de miembro que quedaba por entrar, los movimientos del salvaje eran fuertísimos, tenis los 55 kilos de Fátima con toda su bella colita completamente al aire, se le notaba que para penetrarla estaba haciendo un esfuerzo supremo, la tenia enterrada por la menos la mitad de aquel monstruo, tan pronto me vio, lo retiro asustado y ahí mismo, empezó una eyaculación poderosísima que parecía no acabar nunca, embarrando a Fátima, la cama y todo, cuando se paro de la cama y se retiro del cuarto el hipo de su madre, todavía estaba eyaculado, en eso Fátima se voltea como asustada, y entre dormida , con voz suave , me dice, amorcito que bárbaro! fue delicioso, primera vez que me la entierras por culo, tantas veces que te lo había negado, fue delicioso y doloroso, por allí me pareció que tu verga había crecido dos veces su tamaño y que eyaculada me dejaste toda empapada, una vez dicho esto volvió a quedar dormida con una amplia sonrisa dibujada en sus carnosos labios. El tipo le había quitado la virginidad anal a mi querida esposa, tantas veces que se la pedí, quise ir a vengarme me contuve, el alcohol, hiso su efecto quedándome completamente dormido, deje el asunto para el día siguiente sacaria al tipo de mi casa.
A la 6 am me levante y lo fui a buscar a su cuarto, y no se encontraba, aun los sábados, lo venían a buscar a la 5 am par ir al trabajo, entonces por la noche seria que lo botaría, regresa como a la 11 pm normalmente.
Estuve con mi mujer junto a ella todo el día, creo que caminaba diferente, como no lo iba a hacer, después de aquella embestida brutal, daba la impresión y así lo demostraba de que ella no había percibido nada la noche anterior, aunque yo le había manifestado que Roger había decidido irse esta noche de la casa y mudarse al de otra familia, le sorprendió pero no hiso mas cometarios.
Como a las 9 pm, se puso su piyama tipo minifalda, seda, negra, y se trajo otra vez el vino, y allí entre los dos acabamos dos botellas, me sorprendió porque nunca bebíamos dos días seguidos, yo tengo mucho menos aguante para el licor que mi mujer, tuve la impresión de que me quería emborrachar, por la tercera botella yo ya casi me dormía, sentí entre penumbras que me murmuro, ( creo que esta vez ella se encargo de que bebiese muchísimo más que ella ) , amorcito quiero que me culees como anoche, quiero que me des con todo por el culo, aquí en el sofá de la sala…., yo estaba y no estaba, no me podía mantener en pie, se desnudo completamente, me desnudo, y tiro toda mi ropa por la sala, luego se prendió a mi verga como una ventosa, y la empezó a succionar lentamente, y me volvió a murmurar, pidiéndome la misma función de la noche anterior, me dice muy quedamente..amor cierro los ojos y me imagino el pedazo de tranca que me casi me traspaso anoche, y casi estoy y ahora que ,e estoy mamando la tuya no creo que fue esta la que tenia enterrada anoche, habrá sido un sueno? ..no creo porque me dejo el culito ardiendo, de dolor y deseo.
Dicho lo anterior me pidió que le hiciera patas al hombro, que carajo, yo ya no me podía ni pararme, se me monto entonces y empezó a moverse muy agitada, repentinamente se detuvo y me dio la impresión que hablaba con alguien, allí perdí la noción del tiempo quizá por unos minutos, cuando me recobre Fátima estaba empalada en mi miembro moviéndose muy despacio con la cara arqueada hacia atrás y la cola levantada como queriéndose zafar de mi verga, la sostuve con mis brazos por la espalda, y empecé a mantenerla firme agarrando sus nalgas, quise meter mi dedo en su culito, pero algo me lo impidió, cuando sorpresa! abro la mano y lo que percibo es que algo duro , caliente y palpitante está enterrado en el culo de Fátima, apenas puedo percibir y abro los ojos, y veo a Roger arrodillado, detrás de la cola de Fátima, quiero reaccionar, pero no hay fuerzas y los tengo prácticamente a los dos encima mío, y luego escucho los gemido de Fátima, pidiendo más verga, que le demos más duro, mi cabeza decía una cosa pero mi verga otra cosa, aceptemos el reto! y démosle duro! Y por unos minutos eso fue lo que hicimos, sentía los movientes violentísimos de Roger y Fátima, ella gemía fuertísimo, y yo en máxima erección , eyacule violentamente, luego vi la desconexión de Fátima con la verga de Roger, esto no duro un par de segundos, la volteo, la agarro patas arriba y volvió y en esta nueva posición, se la volvió a clavar por el culo, y a darle durísimo, allí si pude ver claramente como el monstruoso miembro la llenaba en plenitud, entraba y salía parecía no tener final, luego la volvió a poner de espaldas y la empezó a dar lo que yo llamo zapatero, doble puntada, una metida por delante y otra por detrás, Fátima ya no gemía, gritaba , de placer , se había venido por lo menos un par de veces, y en la tercera se vinieron parece juntos, porque también Roger gemía y por el frenesí de los movimientos era el final, Roger saco el miembro para eyacular, no veo por que hiso eso, y otra vez la ,manguera fuera de control, chorro a discreción, de esta no se salvo nadie, se fue a su cuarto todavía eyaculando, quedamos allí cansados los dos, a los 5 minutos salió Roger con su maleta, nos dijo thank you y desapareció de nuestras vidas para siempre, a Fátima le quedo no solo el culito trajinado, sino también la adicción por el sexo anal, y a mí a no invitar a vivir a nadie en mi casa.

Opinion de Jvan24

2 comentarios to “La Esposa y Su Cola…”

  1. elegante esta historia , mucho humor.

  2. alfredo Says:

    espectacular, me encnato, pero no seas sonso comparti ese culito y que sean tres asi goza mas

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