La Prima Adriana el Final del la Historia
Durante el baño no hubo nada mas que besos y algunas caricias, lo primordial para nosotros era irnos de paseo, salimos de bañar y comenzamos a vestirnos, claro uno siempre es mas rápido para eso así que termine de vestirme y peinarme primero, así que le dije que bajaría a darle una limpiada rápida al coche, lo cual aprobó para que le diera tiempo de arreglarse, así que baje, limpie el coche y lo saque a la calle, después entre de nuevo a la casa y me senté a esperar a que bajara, después de algunos minutos bajo y me dijo, “lista”, se puso una falda de mezclilla no muy corta, apenas arriba de la rodilla, la cual le marcaba de una forma deliciosa su delicioso y bien formado trasero, ese que tanto me encanta, se puso una playerita blanca, pegada y un poco escotada, que permitía que sus ricas tetas se marcaran de forma deliciosa, se puso unas sandalias muy coquetas, y se maquillo muy bien, la verdad es que pos su linda carita y por lo joven que esta no lo necesita mucho, y ella lo sabe, por eso uso el maquillaje justo lo que necesita, la vi y le dije wow, que bien te vez, se me hace que mejor nos quedamos, ella solo sonrió al tiempo que me levantaba del sillón y la abrazaba, nos dimos un beso con todo y arrimon, puse mis manos en sus nalgas y mi palo se lo restregaba todo por unos minutos, después me separe de ella y le dije, ya vamonos porque en verdad que soy capaz de no salir.
Ella solo sonrió, y me dijo, ok, ya vamonos, porque si no, no respondo, así que salimos, subimos al coche y nos encaminamos a nuestro paseo, en el camino tuvimos una rica platica, nada sexual, pero si mucho de nosotros, llegamos al lugar en donde almorzamos, rentamos una trajinera para que nos paseara, fuimos a un mercado de artesanías y luego al centro a comer elotes, todo ese tiempo nos procurábamos mucho, siempre andábamos tomados de la mano o abrazados, nos besábamos, en fin, como dos novios, realmente lo disfrute mucho, ya en la tarde, por ahí de las 6 de la tarde, tomamos el camino de regreso a la casa, en el camino comenzamos a platicar de lo vivido estas dos semanas, de lo mucho que lo habíamos gozado y disfrutado, además de que nos pusimos de acuerdo en que nos daríamos nuestras escapadas para seguir con nuestros encuentros sexuales, platicamos de lo que paso con Mary, de cómo se puso de acuerdo con ella para que yo me la pudiera coger, lo cual comenzó a provocar que nos pusiéramos calientes, con mi mano libre le acariciaba una pierna, y la fui subiendo de a poco hasta llegar a su montecito, el cual comencé a acariciar de manera muy suave con dos dedos por encima de su tanguita, ella lo que hizo fue acomodarse bien en el asiento y abrir un poco las piernas para facilitarme el acceso a su montecito, yo seguía manejando así que tenia que hacerlo con mucha precaución, ella misma fue quien con una mano me ayudaba pues hizo hacia un lado su tanguita para que mi dedo la tocara de forma mas directa, cerro los ojos y comenzó a disfrutar de las caricias que lograba hacerle con mis dedos, los cuales como podía movía para poder recorrer su montecito y encontrar su clítoris, el cual aunque con algo de dificultad por fin pude encontrar.
Así que comencé a acariciarlo, no nos importo si algún otro conductor o pasajero de algún micro pudiera vernos, realmente ni cuenta nos dimos, pues yo tenia que ir concentrado en manejar con una mano y sin voltear a verla mas que de vez en cuando una mirada rápida, mi otra mano le daba placer con caricias, y como ella tenia cerrados los ojos, mucho menos se dio cuenta, así seguimos todo el camino, hasta llegar a la casa, baje del auto, abrí el portón y metí el coche, cuando apague el motor nos acercamos para besarnos, yo para eso traía el palo que reventaba, todo el camino desde que comencé a acariciarla se me puso bien duro, ya hasta me dolía por la presión que le ejercía el pantalón, deje de besarla y baje del coche, lo que yo quería era ya entrar a la casa, me la quería comer ya, me acerque a su puerta, la abrí y le di la mano para que bajara, ella giro, bajo sus dos pies al suelo y me jalo hacia ella, de inmediato puso sus manos en los botones de mi pantalón, sin desabrochar el cinturón ni el botón de hasta arriba, pero con destreza desabrocho los demás botones, una vez que termino de hacer esto, metió su mano dentro del pantalón, bajo mi bóxer y saco mi palo el cual estaba completamente erguido, y sin mas acerco su boca y lo metió por completo, yo puse una mano encima de la puerta abierta y la otra sobre el toldo del coche, mientras ella con gran habilidad me daba una mamada de ensueño, lo hacia delicioso y yo lo disfrutaba al máximo, estaba tan caliente, además de la gran mamada que me hacia que no pude aguantar mucho, sentía que reventaba, lo cual le hice saber, pero no le importo siguió en lo mismo y con el mismo ritmo y yo me abandone, no pude contenerme mas y estalle dentro de su boca, corros de caliente y espeso semen se alojaron en su garganta y boca, pues ágilmente no dejo escapar ni una sola gota, y seguía mamando, aunque ahora mas lento y con mas delicadeza, hasta que no salio ni una sola gota, lo saco de la boca y aun saboreando mi leche, volteo a verme y me regalo una deliciosa y cachonda sonrisa.
La tome de las manos y la levante, le dije, ven ahora me toca a mi, así que la jale un poco para cerrar la puerta delantera del copiloto, abrí la puerta del asiento trasero y le dije que se sentara ahí, de igual forma como estaba al momento de darme esa rica mamada, ella no opuso resistencia y se sentó en el asiento trasero dejando sus pies en el suelo, al tiempo que yo guardaba mi palo dentro del bóxer y abotonaba el pantalón, yo me hinque y le dije que se recostara en el asiento, la jale un poco hacia fuera, de modo que su trasero quedara mas hacia el aire pero que estuviera completamente recargada su espalda en el asiento, levante sus piernas y las puse en mis hombros, con una mano le hice de nuevo su tanguita hacia un lado y acerque mi boca para comenzar a devolverle el favor y darle una rica mamada a su delicioso montecito, estaba muy húmeda por las caricias que le vine haciendo en el camino, realmente estaba muy lubricada, mi lengua se desplazaba con facilidad por toda su vagina, ella lo estaba disfrutando y comenzaba a gemir, se escuchaba que pasaban personas enfrente del zaguán, sin embargo no le importo pues sus gemidos lejos de callarlos o hacerlos menos fuertes, aumentaban de volumen, en eso pose por completo mi lengua y boca en su botoncito y comencé a lamerlo, lo succionaba con los labios, le pasaba de nuevo la lengua y esto provoco que Adriana se excitara aun mas, puso sus manos en mi cabeza empujándola mas hacia su montecito, gemía, jadeaba, gritaba, pero no dejaba de apretar mi cabeza en su botoncito, hasta que por fin, un ruidoso y largo gemido, acompaño el delicioso orgasmo que esta teniendo en ese momento, su jugos cayeron en mi boca, barba, parte del cuello y pecho, lo demás fue al piso.
No decía nada, yo poco a poco fui reduciendo mis caricias con la lengua y labios, con mis manos acariciaba sus piernas y lentamente me fui despegando de su vagina, baje de nuevo sus pies al suelo y me incorpore, pero me quede ahí parado, admirando a la deliciosa mujer que tenia frente a mi, con la falda de mezclilla subida, su tanguita sin quitar pero si hecha a un costado de su montecito, el cual brillaba por los jugos emanados, sus ojos aun estaban cerrados y sus manos acariciaban lentamente sus pechos por encima de su playera y sujetador, lentamente abrió sus ojos, acomodo la tanga en su lugar, y se incorporo, parándose frente a mi, dándome un abrazo y un largo y delicioso beso, después se abrazo a mi pecho y ahí nos quedamos por un par de minutos, disfrutando el momento, disfrutando nuestra compañía, después así abrazados entramos a la casa y nos sentamos en la sala, ya era de noche pero no era tan tarde, de pronto me dijo, “quiero darme un baño, con el paseo sude bastante además de con el buen trabajito que me hiciste ahorita, te tengo un regalo para esta que es nuestra ultima noche, y tengo que prepararme” ok le dije, sabes, tengo antojo de tomar algo de alcohol, que te parece si voy a la tienda, compro un tequila o dime que bebida te gusta y después cuando estés lista y yo también claro, brindamos por estos días tan maravillosos que pasamos juntos, de manera inmediata acepto la propuesta, le gusto mucho la idea, así que en lo que yo Salí a la tienda ella subió a bañarse, regrese de la tienda con una botella de tequila, unos refrescos de toronja y unos hielos, puse todo en la mesa y subí para ver si ya había terminado su baño, y si, ya estaba en la recamara cambiándose, pero con la puerta cerrada, toque y me dijo que era una sorpresa que me esperara hasta que terminara, acepte y le mencione que yo también me daría un baño.
Termine mi baño, me puse un bóxer negro, una playera, una bermuda y mis tenis, Salí y aun seguía encerrada en el cuarto, le dije que bajaría a prepararle algo de beber y me dijo que no tardaba mas de cinco minutos en bajar, ok dije y baje para prepararle una bebida, justo cuando termine de preparársela, me grito desde arriba de la escalera y me dijo que ya bajaba, y escuche unos tacones bajando la escalera, al tiempo que yo llevaba las bebidas a la sala y las colocaba en la mesa de centro, justo termino de bajar las escaleras cuando giro mi cabeza “IMPRESIONANTE” me dejo, sin palabras, ahí estaba ella, parada frente a mi, con un camisón blanco transparente, que le legaba a la altura de la cintura y que dejaba ver sus dos deliciosas tetas, una tanga blanca, que apenas y le tapaba su montecito, además de que pude ver que se había afeitado, también traía puestas unas coquetas medias blancas con un moñito blanco en la pierna, y unos zapatos de tacón delgado blancos, se maquillo un poco y su cabello lo dejo suelto pero bien arreglado, me sonrió y lentamente dio una vuelta al tiempo que me decía “ que te parece el modelito” queee que que me parece, aun tenia la osadía de preguntar, al tiempo que podía ver ese gran trasero, con dos nalgas completamente redondas y decoradas con una espectacular cadera, y como accesorio, una tanguita blanca, la cual se perdía entre su gran trasero, deliciosa, esa es la palabra con la que podría describirla, después de terminar de dar su vuelta, se acerca de manera muy sonriente y me dice, “me preparaste algo” si claro toma y le di su vaso, y me dijo “brindo, por las dos mejores semanas de mi vida” y dio un trago a su vaso, y se me quedo viendo como diciendo, ahora te toca a ti, así que tome mi vaso, lo levante y le dije “yo brindo por ti, por los maravillosos días que me has regalado, porque no sea la ultima vez que estemos juntos, porque haya mas momentos para nosotros dos” tome de mi vaso mientras pensaba “weyyyy de donde sacaste todo esto, pero bueno, realmente me la había pasado súper bien con Adriana, y lo que mas quería era dejar la puerta abierta, pues quería seguir gozando de los grandes placeres que ella me brindaba”.
Su linda carita se ilumino, tomo de su vaso y se acerco a darme un beso, después prendió el estereo y puso un disco con música suave, le dio otro trago a su vaso y me dijo, ven baila conmigo, así que deje mi vaso y la abrace, bailamos muy suave, con nuestros cuerpos pegados uno al otro, nos estábamos gozando, pues así estuvimos por un rato, ya llevábamos la mitad del tequila, nuestros bailes mas que eso eran unos fajes soberbios, realmente nos olvidábamos de bailar, pues nos besábamos y acariciábamos mas que bailar, yo estaba mas que caliente, mi palo comenzaba a dolerme un poco por el gran calenton que nos estábamos dando, pero aun así lo disfrutábamos, los dos ardíamos por subirnos a coger, pero lo estábamos alargando lo mas posible, y es que cuando terminábamos de bailar, también terminaba el faje, tomábamos nuestros vasos e ingeríamos el tequila que había en el, y después de nuevo a seguir bailando o fajando, como quieran llamarle, pero llego el momento en que ya no pudimos contenernos mas, el deseo mutuo ya fue mas allá, dejamos la música de lado, nuestros besos y caricias ahora ya eran a todo, comenzó a bajarme la bermuda y el bóxer juntos, me dijo que me sentara en el sillón y ella se puso de rodillas frente a mi, tomo mi palo y sin mas lo metió por completo en su boca, estaba tan caliente y cachondo que tuve que hacer un esfuerzo sobre humano para no venirme en ese momento, era un delicioso delirio, no iba a aguantar mucho, así que la levante y le dije que se sentara encima de mi palo, con una mano rápidamente movió su tanguita hacia un lado y se la metió por completo, su conchita estaba mas que mojada, se sentía un calor especial, diferente a las otras veces.
Nos movíamos con frenesí, como si fuera la última vez en la vida que fuéramos a coger, nos comíamos las bocas con los besos, mis manos acariciaban su trasero y lo acompañaba en el movimiento que realizaba al entrar y salir mi palo, cuando ella despego su boca de la mía, levantando la cara hacia el techo, con los labios abiertos y un fuerte gemido, comenzó a llegar a un fuerte orgasmo, yo al sentir el calor de sus jugos mojando mi palo, no pude aguantarme mas y estalle dentro de ella, salieron chorros de leche, nuestras respiraciones eran agitadas, comenzábamos a sudar, sus ojos se fijaron en los míos y nos abrazamos y nos fundimos en un delicioso beso, después solo nos quedamos así, abrazados y disfrutando del momento, una vez que nos repusimos, lentamente fue levantándose y saliéndose de mi palo, cuando estuvo fuera, de inmediato pos sus piernas comenzó a escurrir una mezcla de mi leche con sus jugos, así que fue rápido al baño para poder limpiarse, por el contrario, yo fui caminando a la cocina para tomar unas servilletas y limpiarme pues mi palo quedo mojado de la misma mezcla que le escurría por las piernas a Adriana, después de eso, fui y me senté de nuevo en el sillón, esperando a que bajara, cuando por fin lo hizo, se sentó a mi lado, tomo de nuevo su vaso y termino de un golpe el alcohol que aun había en el, en eso, que suena el teléfono, yo me levante a contestar y era la tía, la mama de Adriana, me dijo que se la pasara, le dije esto a ella y se levanto a contestar, el verla ahí parada aun vestida con su batita, su tanguita y sus medias, no me pude contener y me acerque a ella abrazándola por la espalda, pegándole mi aun flácido palo en su trasero, mis manos acariciaban por encima de su bata sus tetas, mis labios pasaban lentos por su nuca, mientras que escuchaba como le decía a su madre, “no te preocupes, yo le digo haber si quiere y te regresamos la llamada” en eso colgó, volteo hacia mi, me abrazo y me dijo, “pues hay una buena noticia, mi madre ah decidido quedarse una semana mas, pero me dijo que te preguntara si te quedarías una semana mas conmigo” en serio – respondí – “si Eduardo, tenemos una semana mas para nosotros, claro siempre y cuando tu quieras quedarte conmigo” la abrace y la bese, al tiempo que le decía que yo estaba mas que encantado por la buena noticia.
Así que tomo la agenda y marco el teléfono y le notifico a su mama que yo había aceptado quedarme una semana mas, mientras que platicaba con su mama, me acerque de nuevo a ella por la espalda, comencé a besarle el cuello, la espalda y fui bajando hasta que su portentoso trasero quedo frente a mi cara, con una mano le hice hacia un lado el hilo de su tanga, y con la otra le empujaba un poco por la espalda para que se empinara un poco, como el teléfono esta a un costado del comedor, ella dio dos paso y se agacho, poniendo sus codos en la mesa y el trasero bien levantado, me acerque de nuevo, con mis manos le abrí el trasero y comencé a darle lengua en su culito, ella dejo escapar un suspiro y de inmediato escuche como dijo “no es nada, de verdad” al tiempo que volteaba a verme y con una seña me dijo que me estuviera quieto, y yo le hice la seña de que ya colgara, con su cabeza me dijo que si, y casi de inmediato trato de cortar la platica, hasta que escuche que se despidió, volteo y colgó el teléfono, yo la tome de los hombros y la volví a colocar en la misma posición de cuando estaba hablando, con los codos en la mesa y su trasero en alto, me agache de nuevo y de nuevo volví a pasarle la lengua por su culito, lo hacia despacio, muy despacio, al tiempo que con una mano le acariciaba su conchita, después metí uno de mis dedos en su concha la cual estaba completamente mojada, así que aproveche y saque mi dedo y lo metí muy despacio en su culito, ya no costaba trabajo, ya habíamos gozado mucho por ahí, mi dedo entraba y salía, mientras ella seguía recargada en la mesa solo que ahora ya no solo con los dedos si no que recargo su cuerpo, sus tetas se aplastaban con la mesa, y su culo bien levantado, en todo lo alto, con un dedo mío dentro y mi boca chupando toda su conchita, no se si el saber que tendríamos una semana mas, o la gran calentada que nos habíamos puesto con el alcohol y el bailecito con faje, pero su conchita estaba extremadamente sensible, pues no me costo nada que llegara a otro orgasmo, y en verdad, todo era cuestión de que le pasara por un momento mi lengua en su clítoris para que explotara de nuevo.
Sus piernas querían comenzar a doblarse, sus gritos de placer se escuchaban por toda la casa, no dudo que mas de un vecino nos escuchara, por sus piernas escurrían muchos líquidos que iban a parar al suelo, hasta que suplicante me grito “yaaa no ahhh por favor, ahora ya metemela, por favor” así que sin mas, saque los dos dedos que tenia dentro de su culito, me puse de pie, con una mano tome mi palo, apunte a la entrada de su culito y sin mas, y de un solo golpe, lo metí todo, hasta que mis huevos chocaron con su vagina, ella lanzo un gran grito de placer y sin mas, sin esperar, comencé a bombear con mucha fuerza, estaba fuera de mi, lo hacia sin importar si la dañaba, mi calentura había llegado mas allá de lo que podía imaginar, y ella lejos de rechazarme o decir algo porque la estuviera lastimando, comenzó a alentarme a que siguiera con ese ritmo, “ahhh siiiii así amor dale sin piedad, cogeme con todas tus fuerzas, así sigue sigue, es una delicia lo que me haces ahhhhhh siiiiii” era una delicia, lo estaba disfrutando demasiado, Adriana lo estaba gozando como nunca, y me lo hacia saber, hasta que sentí que estaba apunto de estallar, de pronto, ella dejo de quejarse, guardo silencio por unos segundos para enseguida, estallar en un grito enorme, al tiempo que sentía como un liquido caliente recorría mis piernas, sin duda puedo asegurar que fue el mejor orgasmo que sintió ella en todo el tiempo que habíamos estado cogiendo esas semanas, sus piernas temblaban y querían doblarse, como pude la detuve con mis manos, pero sin dejar de moverme, hasta que ya no pude mas, y estalle dentro de ella, sentía como mi leche se iba hasta el estomago de Adri, como podía la seguía sosteniendo para que no se le doblaran las piernas, me doble y puse mi pecho en su espalda, mientras que poco a poco disminuía mis movimientos, hasta que sentí que dejo de salir mi leche, me quede quieto, nuestros cuerpos mojados por el sudor de la batalla se mezclaban, nuestra respiración poco a poco tomaba de nuevo su ritmo, mi palo comenzó a perder rigidez y lo saque de manera muy lenta de su culito, la tome de los brazos, la ayude a incorporarse y nos fuimos tambaleantes a sentarnos al sillón de la sala.
Nos abrazamos y nos quedamos por unos minutos descansando, hasta que sintió como mi leche salía de su culito y tuvo que levantarse para no ensuciar el sillón y se limpio de inmediato con unas servilletas que había dejado en la mesa de centro, después de eso, subimos a la recamara, y después de reposar un poco, volvimos a coger, tuvimos una semana mas, donde todos los días o mas bien, todas las noches cogimos a mas no poder, hasta que por fin regreso su madre, al llegar ella, yo tome mis cosas y me regrese a mi casa, necesitaba descansar un poco, pues fueron tres largas y cansadas semanas, muy divertidas eso si, de las mejores de mi vida, pero el stress del trabajo y el ritmo de vida que habíamos adoptado ya comenzaba a pasar factura, a la semana regreso mi esposa y mis hijos, y todo volvió a la normalidad, bueno no como antes verdad, pues Adriana y yo seguimos viéndonos, aunque a escondidas, pero nos damos nuestro tiempo para seguir con nuestras sesiones de sexo, cuando nos vemos, buscamos estar solitos aunque sea por unos minutos para besarnos y tocarnos un poco aunque sea, aunque en una ocasión, mientras mis hijos jugaban en el patio, el hermanito andaba en la calle, mi esposa y su tía estaban en la cocina, nos dimos un tiempo y nos aventamos el clásico rapidin, de esos que no te quitas toda la ropa pero descubres lo necesario para poder hacerlo, a Mary la eh visto en otras ocasiones, pero ya no ah vuelto a pasar nada, en fin, este fue el relato de lo vivido con Adriana, una prima de mi esposa.
