Excursión al Lago
“Si Maestra Alina..” Respondieron a coro todos los chicos, sentaditos en su lugar.
“Bueno.. creo que estamos todos.. ¡Vámonos…!” Dije con una risita mientras me sentaba en mi lugar.
“¡¡Siiiiii…!!” Gritaron todos en jubilo, armando un gran alboroto.
¡Uff…! Que día me esperaba. Tradicionalmente estas visitas al lago siempre me dejan molida, ya que hay que estar constantemente checando que estén todos bien, que nadie se ahogue, que nadie se pierda… en fin. Toda una aventura.
Quizás esto no sea tan malo, pensé mientras jugaba con mi cabello. Igual y en esta ocasión me puedo divertir.
El camión iba avanzando lentamente por la ciudad, hasta que después de algunos minutos llegamos a las afueras y el paisaje cambió drásticamente. Del tráfico y los edificios pasamos a ver bosques y vacas, y con una sonrisa en el rostro me puse a ver fascinada el espectáculo. Estar en el campo me encantaba, y la sensación de paz que me daba era incomparable.
Entonces, no se porque, volvi a recordar lo que había vivido con Michael los últimos días y me sonroje visiblemente. El pensar en su cuerpo, sus besos, sus caricias…
No, Alina..no. Hoy no debo de pensar en eso. Hoy mis cinco sentidos deben estar puestos en cuidar a los chicos.
Resignada, voltee a ver al grupo y vi que seguían armando su muy particular relajo, totalmente ajenos a lo que pasaba afuera.
Si. Hoy debo de olvidarme del sexo. Debo pensar solo en ellos.
Con todas mis fuerzas trate de alejar cualquier pensamiento impuro de mi mente y regrese a admirar el espectacular paisaje frente a mis ojos. Simplemente espectacular. El cielo azul, todo ese verde… los pajaritos, los borregos…
Pasaron los minutos y el camión seguia avanzando por la autopista, hasta que finalmente desacelero un poco y dio vuelta a la derecha, entrando por un pequeño caminito rural en mal estado. Y claro, debido a esto comenzó a zarandearse violentamente y con eso la ansiedad de los chicos fue en aumento, hasta que poco después todo eran gritos y desorden. Nadie estaba sentado en su lugar, y todos esperaban con ansias el momento en que la puerta se abriera para salir corriendo como locos.
Con curiosidad mire por la ventanilla y entonces pude ver a la distancia el lugar al que nos dirigíamos, y francamente era una visión espectacular. Era un inmenso lago cristalino rodeado por densos bosques, y solitaria en la orilla estaba una tímida cabañita rustica.
Precioso. Simplemente espectacular.
“Chicos… salgan todos con calma, ¿Ok?” Dije de repente mientras me levantaba y trataba de poner orden ante la inminente llegada.
Pero fue inútil. El camión se estaciono detrás de la cabaña, y apenas se abrieron las puertas una avalancha de chicos salió corriendo a mi lado y casi me despedaza. Con esfuerzos me sujete al tubo para no caerme y en menos de 1 minuto el camión ya se había vaciado.
“Oh Dios..” Dije con una risita mientras salía tras ellos, a la vez que otros dos camiones de la escuela se detenían junto al nuestro. Y claro, tal cual había sucedido antes, también una marabunta de chicos salió corriendo de ellos en dirección al lago.
Muy divertida seguí caminando hasta que finalmente llegue a la orilla del lago. Con una sonrisa vi que todos mis alumnos ya estaban en el agua, chapoteando, nadando y muy divertidos con sus juegos. Incluso algunos me saludaban, pero casi inmediatamente volvían a su desenfreno.
“Que divertidos se ven…” Dije mientras los saludaba de vuelta. “Me dan ganas de volver a ser niña…”
De repente algunos de los chicos se acercaron a la orilla y me suplicaron que me les uniese.
“Maestra Alina, métase al agua…” “Si, Maestra, métase…” “Venga, vamos..” Me decían de forma juguetona.
“Si, ya voy.. espérenme tantito..” Respondi con un guiño. “Me voy a poner el traje de baño..¿Va?”
Me di la vuelta y regrese corriendo a la cabañita, y ahí vi que otras dos maestras ya se estaban poniendo cómodas con las hamacas.
“Alina, que gusto que este usted aquí.. ” Dijo con solemnidad la maestra Teresa, una señorona pomposa como de 55 años que siempre andaba vestida de negro. Esta vez no era la excepción, ya que venía vestida con uno de esos trajes de baño de los 20´s, de rayas negras y blancas, y francamente se veía simpatiquísima.
“Si, Alina, que gusto que nos pudo acompañar hoy. Al parecer solo a usted le hacen caso los chicos..” Dijo con recelo la otra maestra, Elvira, y por su tono de voz dio a insinuar “algo” turbio en el ambiente. Odiaba a esa vieja, siempre amargada y tratando de hacerme la vida imposible. Claro, como a sus 50 años aun no había tenido ni un novio, seguramente quería lo mismo para todas.
“Si, Maestras.. a mí también me da gusto estar aquí.” Respondí hipócritamente con una sonrisa, y sin darles tiempo a contestar me meti al baño del la cabañita y cerre la puerta.
Entonces me quite rápidamente la playerita blanca y los shorcitos café que traía puestos, quedándome en un es-pec-ta-cu-lar bikini azul que dejaba mi lindo cuerpo al descubierto. No era de hilo dental, claro está, pero tenía la cantidad de tela absolutamente indispensable para seguir siendo considerado “decente” y a la vez mostrar mi piel generosamente.
Sonreí con coquetería mientras me ponía en varias poses frente a un espejo y veía como lucia mi cuerpo con el bikini. Fenomenal. Complacida, salí del cuartito y con un paso coqueto me puse en dirección del lago, pero al llegar a la orilla me detuve por completo. Claro, como soy vanidosa, pues no iba a meterme así de rápido al agua sin darle tiempo a mis chicos de admirarme.
Con actitud inocente, me quede jugueteando un poco con el agua entre mis pies hasta que logre captar su atención.
Y en menos de un segundo todas las miradas estaban sobre mí y se hizo un silencio absoluto.
Los chicos no se movían ni un milímetro. TODOS tenían los ojos clavados en mi cuerpo, recorriéndome lujuriosamente con la mirada de arriba abajo. Algunos hasta tenia las bocas abiertas, sonrojándose, incapaces de reaccionar ante lo que tenían ahí enfrente.
“M..maestra…Alina.. “ “Wow…” “No friegues, esta buenísima.. “ Alcance a oír que decían algunos chicos en voz baja. Y claro, inmediatamente mi ego se fue al cielo y me sentí una diosa.
“Gracias, chicos.. “ Dije con una sonrisita tierna mientras lentamente me metía al agua. Brrrr. Helada. Nade con velocidad hasta el grupito más cercano de chicos, que seguía fascinado viéndome.
“Hola.. ¿Están jugando a algo?” Pregunte con voz suave.
“Estamos organizando unas luchas en el agua, Maestra Alina..” Me respondieron.
“Ah.. qué bien.. ¿Y cómo es eso?”
“Pues nosotros vamos a cargar en los hombros a dos de las chicas, y la que logre tirar a la otra al agua gana..”
“Wow..Suena divertido. ¿Puedo jugar también?” Pregunte inocentemente.
“¡Si! Perdón, maestra, sí, claro.. si usted gusta..”
“Pues sí, sí quiero..” Respondí con una mueca coqueta. “¿Y cómo va a ser esto?”
En ese momento uno de los chicos, un fortachón llamado Pedro, se sumergió en el agua y una chica rubia y flaquita se subió rápidamente a sus hombros. Entonces Pedro la sujeto firmemente de las piernas y se levantaron poco a poco, listos para la batalla.
“Oh..” Dije mordiéndome los labios, intimidada. “¿Y yo en quien me voy a subir?”
Muy divertida vi como ante mi comentario se armo un pequeño relajo, porque prácticamente todos los chicos se ofrecieron de voluntarios. Con una sonrisita coqueta vi como finalmente la elección la gano “El Brutus”, un chico muy alto y fuerte que jugaba en el equipo de futbol americano de la escuela. Y claro esta, ganó esa elección intimidando a los demás rivales, lo cual confieso que me fascinó.
“Venga Maestra Alina, súbase a mis hombros..” Dijo el Brutus con un gesto coqueto, sumergiéndose frente a mí.
“S..si..” Respondí con apuros mientras me subía en sus hombros y sus poderosas manos se apretaban con fuerza alrededor de mis piernas. Entonces el Brutus se levanto de golpe y tuve que aferrarme con fuerzas a su cabeza para no caerme.
“A..ay…” Dije con picardía, pero entonces me di cuenta de algo..
Al estar así, sentada en los hombros de un chico sobre el nivel del agua con el cuerpo inclinado hacia adelante….
Mi culo quedo increíblemente expuesto ante el mundo. Mis firmes y redonditas nalgas tenían a mis jóvenes admiradores salivando. Y por si fuera poco, mi bikini, como si tuviera una mente malévola, se apretó aun mas contra mi cuerpo hasta que quedo casi como si fuera una tanga.
“Ufff…” Suspire sonrojándome. El saber que mis alumnos se estaban dando el agasajo visual de su vida me había puesto a mil.
“Maestra Alina..¿Esta lista?” Pregunto el Brutus entre mis piernas, tratando de voltear un poco más de la cuenta.
“S..si..” Dije muy excitada, ya que con cada movimiento de su cabeza mi sexo se frotaba contra su nuca y eso tambien me estaba volviendo loca. “Estoy lista…”
Y la batalla comenzó…
La rubia se acerco rápidamente a mí, y con unos manotazos trato de sujetarme de los hombros. Pero con agilidad contuve sus ataques y de un brusco empujón la tiré contundentemente al agua.
¡Splash..!
“¡Si..!” Levante un brazo en señal de triunfo, y todos los chicos estallaron en jubilo.
“¡Alina…Alina…Alina..!” Gritaban felices, a lo cual solo pude responder con un coqueto guiño y arqueando un poquito mi espalda.
Pero no pude festejar mucho, ya que una segunda retadora se había subido en los hombros de otro chico y se disponía a darme batalla. Pero como yo ya le había agarrado el modo a esto, rápidamente la despache.
“Wow…” Dije sonriendo ante mi súbita habilidad, y las porras continuaron a mi alrededor.
Y con mucha excitación me di también cuenta que algo estaba pasando con mi cuerpo. Tanto movimiento estaba teniendo efectos terribles en mi. La nuca del Brutus estaba resultando ser un gran estimulante sexual, y cada que el volteaba un poco la cabeza esta se frotaba entre mis piernas, haciéndome saltar de la calentura.
Debido a eso mi clítoris ahora pulsaba deliciosamente, y la humedad entre mis piernas iba en aumento. Y por si fuera poco también mis pezones decidieron entrar en escena y se pusieron muy firmes, apretandose descaradamente contra la delgada tela de mi bikini y marcándose de forma muy obvia.
“Oh Dios..” Dije sonrojándome, viendo en la cara de los chicos que mi excitación era evidente. Sus miradas iban de mis nalgas a mis pechos, sin detenerse, y los comentarios “en voz baja” a mi alrededor eran cada vez más candentes.
“Por Dios, que culo..” “Ve esas piernas..” “Mira como se arquea..”
Me mordí los labios con picardía, con mi vanidad en el cielo. Estaba disfrutando muchísimo ser el centro sexual de atención.
Pero todo lo bueno tiene que acabar, y justo en ese momento vi a la siguiente retadora. Y francamente me puse muy nerviosa…
Era Allison, la campeona de atletismo de la escuela. Una rival que por físico sin duda me podría poner en problemas. Y lo peor era que la chica me odiaba. Allison era una de esas personas con actitud santurrona que solo saben juzgar a los demás, y creo que por mi coquetería natural siempre buscaba como molestarme. Sencillamente, la idea de mi popularidad parecía irritarle sobremanera.
“Oh Dios…” Dije intimidada al ver su impresionante fisico. Allison era de figura esbelta, y aunque no era muy alta su cuerpo daba la impresión de tener muchísima fuerza, pero siendo aun femenino y delicado. Una chica muy guapa, sin duda, con su largo cabello negro enmarcando un precioso rostro con facciones aniñadas y unos ojos café inmensos.
“Hagan sus apuestas, ¡La Maestra Alina contra Allison…!” Dijo uno de los chicos entre la multitud, lo cual genero un barullo tremendo. Al parecer este seria el enfrentamiento del siglo.
Y el combate comenzó.
Nos fuimos acercando poco a poco, hasta que después de unos manoteos quedamos las dos sujetándonos de los hombros, haciendo esfuerzos para tirarnos. Durante un rato forcejeamos con mucha agresividad, sin que ninguna lograra imponerse.
“Uff…” Gemi por el esfuerzo.
“¿Ya se canso, Maestra Alina?” Preguntó sarcásticamente Allison mientras seguíamos trabadas en combate.
“Uff.f..” Dije de nuevo mordiéndome los labios. “No.. para nada. Estoy excelente.”
“¿Ah sí?” Dijo con una sonrisita a la vez que me empujaba con fuerza, pero afortunadamente me sujeté de la cabeza de Brutus y logre recuperar el equilibrio.
“No creas que caeré tan fácilmente, Allison..” Respondí con una sonrisita malévola. Volvimos a luchar encarnizadamente y ahora fue mi turno para empujarla y casi hacerla caer.
“Ahh… uff.. lo reconozco, no me esperaba tanta resistencia..” Dijo Allison mientras recuperaba el aliento.
“… y mas te sorprenderás al caer al agua, Allison..” Respondí con sarcasmo y en menos de un segundo ya estábamos de nuevo forcejeando.
Y claro, el espectáculo que le estábamos dando a los chicos no tenia precio. Ahí estaban dos hermosas mujeres, luchando con todas sus fuerzas a la vez que mostraban sensualmente sus cuerpos. Y cada queja y gemido aceleraba aun mas al público asistente.
La situación echaba chispas. A pesar de mis esfuerzos el combate estaba muy nivelado, y ninguna de las dos se imponía sobre la otra. Estábamos las dos ya sudando copiosamente, con nuestras respiraciones aceleradas al máximo. El momento de la verdad se acercaba, un solo error seria la diferencia.
Entonces con lo último de mis fuerzas logre sujetarla de las manos y con un movimiento felino la obligue a dar la vuelta y quedar con su espalda contra mi cuerpo. Entonces la rodee con un brazo por el cuello mientras con mi mano libre le sujete los brazos en la espalda.
“¿Te rindes, Allison..?” Le dije al oído. Ella pataleo y lucho por algunos segundos más, pero entonces le apreté dolorosamente un brazo y con impotencia se quedo quieta.
“S..si.. “ Dijo finalmente, con los ojos a punto de llorar.
“Gracias..” Le dije con voz de triunfo al oído y entonces la empuje hacia un costado, tirándola al agua.
¡Splash…!
Los chicos comenzaron a gritar en un relajo tremendo, fascinados con la exhibición de lucha y erotismo que acababan de ver. Y claro, los comentarios picantes estaban en todas partes:
“¡¿Viste eso?!” “¡Como la sujetó..!” “No mames, se veía buenísima apretando a la Allison..”
Me la estaba pasando bien. A pesar de que me sentía exhausta, el sentimiento de victoria y la deliciosa estimulación sexual me habían caído de maravilla. Le di una palmadita en la cabeza a Brutus, y cuando volteo le dije:
“Bájame Brutus, estoy algo cansada..”
Brutus obedeció muy a su pesar, y las caras de desilusión de los chicos fue evidente. Querían seguir viendo mas.
“Vamos, Maestra Alina, una pelea más…” “Ándele..” “Por favor..”
“Denme unos minutos, chicos..” Les dije con una sonrisa. “Me repongo y vuelvo, ¿Va?”
Tenía muchísima sed y decidí volver a la cabaña para tomar un poco de agua. Lentamente nade en dirección a la orilla y al llegar a la cabaña me dirigí a una gigantesca hielera que habíamos traído, y con un gesto coqueto saque rápidamente una botella de agua fría. Le di unos tragos mientras veía de reojo que las dos maestras seguían echadas en la hamaca con toda la flojera del mundo.
“Que exhibición, Maestra Alina… ¿No cree que jugar así con sus alumnos es perjudicial para la escuela?” Dijo Elvira con amargura en la voz.
“No, en absoluto. La interacción con los chicos nunca puede ser mala. Debería probarla, Maestra Elvira, quizás así su grupo aprendería a respetarla.” Respondí con sarcasmo.
“¿Pero cómo se atreve a…?” Respondió indignada.
“Shhh.. no se enoje, Maestra Elvira. A su edad debe conservar sus energías.” Dije con una risita mientras caminaba de vuelta al Lago. Al alejarme pude oír que las dos viejas se quedaron cuchicheando a mis espaldas, seguramente sin nada bueno que opinar de mí, pero no me importo.
De repente Allison apareció de la nada y se detuvo frente a mí.
“Allison.. que…”
“Maestra Alina.. tengo algo que decirle, pero.. no aquí. ¿Podríamos ir al baño de la cabaña para tener privacidad?” Dijo mientras volteaba a ver a todas partes, nerviosa.
“Bueno, Allison.. pues, vamos… “ Dije sin saber cómo reaccionar, y entonces nos pusimos en marcha. Apenas unos segundos después ya estábamos afuera del baño, y entonces con mucho cuidado abrí la puerta y me asome para ver si no había algún bicho raro escondiéndose ahí.
Afortunadamente no había nada, pero me di cuenta que era un baño realmente muy pequeño. Apenas si cabrían una o dos personas ahí paradas.
“Allison..¿Estás segura que quieres platicar aquí? Se ve muy pequeño el lugar..”
“Si, Maestra, debe ser aquí.. solo en este lugar podré decirle algo…” Dijo Allison mientras se aseguraba que no hubiera nadie cerca.
“Bueno..” Dije finalmente y entre al reducido cuarto. Allison me siguió rápidamente y con un gesto simpático cerró la puerta y le puso seguro.
El calor ahí dentro era tremendo. Comencé a sudar aun más que antes, y mi pelo se pego a mi rostro de forma incomoda. Allison pareció dudar de lo que me tenía que decir, hasta que finalmente se armo de valor y me dijo:
“Maestra.. usted me venció en las luchas..”
“Bueno.. era un juego, Allison.. –Respondí divertida—además, diste mucha pelea, eh..”
“No entiende.. soy muy competitiva, y.. no me gusta perder. Pero reconozco cuando una chica mejor me vence. Aunque sea usted.”
“¿Aunque sea….yo?” Dije con algo de molestia. “¿Y porque es tan malo eso, Allison?”
Vi que la chica también estaba ahora sudando copiosamente. Su largo cabello negro se pego también a su cara, pero.. note con extrañeza que su respiración tenia ahora un cierto ritmo sensual.
“Es que.. usted siempre es tan coqueta, Maestra Alina. Siempre provocando a los chicos con sus falditas.. y sus escotes. Eso es malo, pero.. a veces tiene un efecto en algunas chicos.. y chicas.”
“Ah…¿Algunas chicas?” Me mordí el labio.
“Si.. por ejemplo, Maestra Alina.. cuando usted me tomó por la espalda yo.. no sé, algo paso. Fui vencida y siento que debo pagar por mi derrota. Debo.. ser castigada. ¿Entiende?” Dijo Allison mientras se acercaba a mí.
Me mordí nuevamente los labios. Nunca había estado con otra chica antes. Siempre me han gustado más los hombres, aunque debo de reconocer que Allison en particular nunca me había desagradado del todo. Pero de eso a hacer algo…
En fin, nunca me lo había planteado. Aunque por la excitación de hace unos momentos mi cuerpo estaba a mil. El calor en mi piel era casi insoportable, y mi clítoris clamaba a gritos por alguna forma de placer, sea de hombre o mujer.
“Y… Allison, dime..¿Exactamente como deberías ser castigada?” Pregunte con voz suave.
“Pues.. usted podría tomarme de la cabeza y.. obligarme a bajar. ¿Entiende? Y.. yo no me opondría, Maestra Alina.”
Ah. Tenia frente a mi a una chica sumisa. Sonreí con malicia.
Sin decir nada deslice mis dedos entre el cabello de Allison, y con mucha firmeza la sujete de la cabeza. Ella sonrió ligeramente, y cuando la obligue a arrodillarse frente a mí lo hizo sin oponer resistencia. Fui guiando su rostro hasta que quedo a unos pocos centímetros de mi sexo, y usando mi mano libre empuje la delicada telita de mi bikini azul a un lado, dejando mi coño completamente expuesto.
Allison sonrió con una actitud sumisa, y sin pedirme permiso apretó su cara con muchísima fuerza entre mis piernas. Su boca se abrió de par en par y en segundos su lengua penetro en mi intimidad, arrancándome un gemido.
“Ahh…mmmm…d..delicioso…Allison..” Dije recargándome contra la esquina, arqueándome como gata en celo.
“Mi boca es suya, Maestra Alina…” Respondió ella entre gemidos, agarrando mi bikini de los costados y bajándolo de un tirón hasta mis rodillas. Entonces su boca se movió ferozmente entre mis delicados vellos negros, devorando mis jugos como si fuera el platillo más exquisito.
“Ah…ay…” Gemí de nuevo, apretando mis manos contra la cabeza de mi alumna.
“Mfm…..mfmfm……mfmfmf…” Respondió Allison en éxtasis , deslizando sus labios por todo mi sexo con una voracidad absoluta. Cerré los ojos, respirando febrilmente ante la intensa sobrecarga de placer.
Oh Dios. Se sentía riquísimo.
La boca de mi alumna chupaba y besaba con un desenfreno intoxicante mis labios, plieges y clítoris. Su lengua rasposa se deslizaba hábilmente entre cada pequeño doblez de piel, y con sensuales movimientos entraba hasta el fondo de mi ser y salía cubierta de mis deliciosos jugos.
Allison apreto con muchísima fuerza sus manos en mis nalgas, y con hambre me jalo hacia ella. Era claro que su boca hoy me comeria por completo, hasta dejarme inconsciente si fuera necesario. Incline sensualmente mi rostro hacia un lado, sintiendo los poderosos resoplidos de su respiración contra mi sexo.
“Oh…D.dios..” Dije débilmente.
Allison sonrio con malicia al ver mis reacciones, y después de algunos minutos asi coloco su mano por debajo de mi rodilla derecha y con un gesto agresivo me obligo a subir la pierna al pequeño lavamanos en la pared. De esa forma mi intimidad quedo aun más expuesta y mi sensual alumna no dejó pasar la oportunidad.
Su boca fue chupando y besando cada vez más abajo, hasta que finalmente Allison se coloco detrás de mí y sin darme tiempo a reaccionar metió su rostro entre mis nalgas. Di un saltito coqueto al sentir esto, y entonces su boca se apretó agresivamente contra mi ano y su lengua entro en mi pequeño agujero.
“Ohh…D..dios…no pares…Allison, no pares..” Dije moviendo las caderas lentamente de atrás para adelante, mordiéndome los labios.
“Maestra Alina… mfm…..mfmfm…..mfmfm…” Gimió ella en respuesta, apretándome las nalgas con sus manos mientras su boca cruelmente violaba mi culo.
Inhale profundamente y el calor acumulado en aquel pequeño cuarto casi quema mis pulmones. El olor a sexo era evidente, y cuando voltee hacia abajo y vi dos cuerpos así, sudados y frotándose el uno contra el otro…
…fue demasiado. Apreté mis pechos con las manos, dejando escapar un tierno quejido. Estaba a punto de venirme.
Allison instintivamente entendió las señales que le daba mi cuerpo y con una velocidad sobrenatural volvió a colocar su boca alrededor de mi coño, succionándolo como si fuera una aspiradora. Entonces su lengua comenzó a dar rápidas vueltecitas alrededor de mi clítoris, y eso desencadeno todo. Arquee todo mi cuerpo de la forma mas sexual posible, mientras un orgasmo despiadado me dejaba en extasis.
“Ahhh….Ahhh… A.Allison….uff….” Gemí una y otra vez, jalándola agresivamente del pelo mientras la apretaba despiadadamente contra mi sexo. Ella respondió con un sensual gruñidito, que por las vibraciones en mi clítoris incremento aun mas mi placer.
Entonces algo me sucedió…
De mi interior comenzó a salir un poderoso chorro de liquido semitransparente, casi como si estuviera orinando. Con muchísima vergüenza voltee a ver a Allison y ella con una expresión sexual me mirába directamente a los ojos, mientras una y otra vez el violento liquido caía sobre su rostro y pelo.
“A.Allison, y..yo..” Trate de decir, apenada. Pero ella abrió la boca y comenzó a recibir el cálido liquido en su interior, retorciendo lujuriosamente su lengua mientras con una actitud sensual me daba a entender que le fascinaba la situación.
“N..no diga nada, Maestra Alina… “ Dijo con voz baja, inclinando la cabeza de un lado al otro mientras su cara quedaba empapada.
Me mordí el labio con un gesto coqueto y lentamente mi cuerpo fue volviendo a la normalidad. Mi orgasmo fue debilitándose y en consecuencia el liquido también se detuvo. Al final solo quedamos las dos en completo silencio.
“M.me…fascinó esto, Allison..” Dije volteándola a ver y entonces volví a sentir mucha vergüenza.
Mi joven alumna estaba hecha un desastre. Estaba totalmente empapada, con gotas de liquido resbalándole por la nariz y mejillas. Su hermoso pelo negro ahora estaba muy desarreglado, y el sudor en su piel le daba un aspecto deliciosamente sucio.
Pero en su rostro estaba reflejada una inmensa felicidad.
“Su sabor es increíble, Maestra Alina.. debe de darme mas.” Dijo finalmente con una sonrisa seductora, dándome un tierno beso en el clítoris. “Por favor.. deme mas. Todavía tengo sed.”
“Uff….bueno.. supongo que podemos estar aquí una media hora más. –Dije con una risita, dándole unas tiernas palmaditas en la cabeza– ¿Tu boca tiene energías para eso?”
“Para mi dueña, lo que pida…”
Y sin darme tiempo a nada su boca se apretó de nuevo contra mi sexo.
*** Media Hora Después ***
Salí primero del baño, cerciorándome antes de que no hubiera nadie cerca. Estaba exhausta, sintiendo el cuerpo débil y tembloroso. Todo mi bikini estaba empapado de sudor y saliva, y mi cabello era un desorden también.
En fin, mis fachas eran lamentables.
Pero la sonrisa coqueta en mi rostro decía otra historia.
Durante media hora había tenido a Allison trabajando entre mis piernas, sin darle ni un respiro a la pobre chica. Me había chupado el coño, el culo, los pechos, las piernas, el estomago.. en fin. Todo. Ella era una sensual maquinita para mamar. Lo único que no pude hacer fue darle un beso o devolverle el favor. Aun era muy nuevo para mí todo esto de estar con otra mujer, y afortunadamente ella lo había entendido así.
Allison me había dicho que ella era feliz simplemente si yo la dejaba comerme. Y si algún día yo me decidía, que mejor.. pero si no, su boca estaria siempre a mi disposición para cuando yo quisiera.
Puse una carita coqueta al recordar el otro “incidente”. Nunca había tenido un orgasmo liquido, y bueno, aunque al principio me había dado muchísima pena después lo había disfrutado al máximo. Lo raro es que había tenido que ser una mujer la que descubriera esa característica en mí. Quizás tenían razón las lesbianas, y solo otra chica podría activar los botones de mi cuerpo con tanta….maestría.
Quizás..
Aun con la sonrisa en la cara camine de vuelta al lago, y los chicos al verme volvieron a gritar mi nombre. Con una risita nade hasta ellos y así la diversión continuó toda la tarde. Todo estuvo fantástico, porque me divertí con 5 luchitas mas, luego fui a broncearme un poco y ya más tarde les prepare algunos sándwiches para comer.
Y como todo lo que comienza tiene que acabar, al llegar la tarde nos subimos de vuelta al camión y regresamos a la ciudad. Pero durante el trayecto no pude dejar de pensar en mi nueva situación. Ahora no solo tenía a Michael, sino que sin buscarlo había encontrado una nueva oportunidad sexual. Y era con una mujer.
Tener tantas opciones me calentaba la piel.
Sip..
Decididamente, esta situación me tenía a mil.
