LA MORENA DE FUEGO

En un viaje de trabajo, se cumplió mi fantasía con la más fascinante de las mujeres con las que he trabajado. Ella era una mujer sexy, hermosa y con unas nalguitas sensacionales.

Esto sucedió hace algunos añitos. Entonces yo trabajaba como auditor en una compañía con representación en varios estados de la república y disfrutaba el momento.

Aquella vez me tocó viajar con un grupo integrado por 6 auditores y entre éstos solo íbamos dos hombres, Ricardo y yo. Mis compañeritas eran todas diferentes y solo una de ellas se destacaba por su salvaje atractivo, sin embargo; aún cuando yo estaba acostumbrado a viajar por trabajo y combinarlo con la buena vida; pues teníamos oficinas en varios sitios turísticos, donde yo siempre procuraba aprovechar para salir, divertirme, echar trago, conocer a la fauna local y pasarla bien; esta chica me parecía un poco intimidante; pues era de esas mujeres con cuerpo voluptuoso y pasión contenida, que al mirarte parecía enviar un mensaje de… “Mírame, gózame, tal vez…algún día, pero no contigo…Nadie me merece”. Debo reconocerlo, al menos en ese momento, anotar ahí me parecía un reto difícil de alcanzar.

Yo tenía menos de seis meses en la empresa y aunque ya me había dado a conocer, y tenía un buen círculo de amistades, como que esta niña se me hacía difícil de conquistar; y es que baste decirles cual era el sobrenombre que se le había endilgado a esta belleza, para que imaginen el tipo de mujer del que les estoy hablando, pues incluso muchas de las chavalas en la empresa se referían a ella como… “La morena de fuego”.

Y de veras… No se la imaginan.

Era un sueño de mujer. Su cabello era negro, un negro oscuro penetrante, como azabache; que caía sobre sus hombros y casi llegaba a media espalda. Lo tenía ondulado…bastante; y obviamente, era morena. Un moreno sabrosso de verdad. Tenía la piel de un tono café fuertezón, pero como recién bronceado.

Sus ojos eran de un tono color miel, enmarcados por unas cejas que casi se juntaban por arriba de su hermosa y respingona naríz. Y sus labios… por favor, ¡que labios! Eran maravillosos, encantadores, carnosos y siempre remojados, además de que regularmente usaba un lápiz labial que combinaba perfectamente con su rostro, en el que resaltaban unos pómulos bastante sexis, que adornaban la orilla de su siempre rauda y veloz sonrisa. Ya de sí, con ese rostro, era toda perfecta para mí, pero, vamos… falta lo mejor.

Era bonita, pero además tenía un cuerpazo de campeonato. Pienso que medía aproximadamente 1.65 mts., era delgada, con una graciosa cinturita que soportaba unos hermosos pechos. Frondosos ellos, pero sin que fueran muy exagerados. Ella procuraba no enseñarlos mucho.

Pero…oh Dios,…lo mejor estaba abajo.

Tenía unas nalguitas preciosas. Hermosísimas. Nada más verla caminar era todo un espectáculo, pues las tenía bien formaditas y redonditas. Verla andar bien pudo provocar varios paros…respiratorios y claro, varias veces mi instrumento reaccionó apenas vislumbrar su presencia. Se movía delicioso, con cadencia. No sólo a mí… A todos nos encantaba. (Decía uno de mis cuates más corrientones cuando dejaba aflorar su código postal…”Es fabuloso verla haciendo buches con las nalgas) Y es que tenía cadencia…mucha cadencia y además las tenía bien paraditas.

Además, pequeño detalle complementario, le encantaba ponerse minifalda, así que ¡el gustazo cada día! nada más verla.

Pero, ya sé… dirán…

¿Bueno!,… si,… este güey estaba super enamorado de esa belleza morena, pero…

¿Y?…

¿A nosotros que?…

¿Se la cogió si ó no?

Bueno, pues, paciencia… A eso voy:

Necesitaba exponer el punto, para dejar en claro que “La Morena de Fuego” me ponía nervioso, pero es que era realmente imponente, y necesitaba transmitirles el detalle, para que pudieran imaginar el monumento de mujer del que les quería platicar.

Regresando al viaje de trabajo. Aquella vez salimos de comisión a una ciudad del norte del país, que más que turística se caracteriza por ser un centro de negocios e industrial, así que para mi resultaba interesante la vuelta, porque si saben, de Morelia para arriba, todas las mujeres son guapas.

Esta mujer me encantaba: Movía el rabito riquístmo. Más de una vez,… desde el aeropuerto, se me paró la verga tan solo de venir caminando atrás de ella y ver como se levantaba la faldita de tan prominentes que las tiene.

El viaje estaba programado para dos meses y dependiendo de los avances y resultados podríamos adelantar el regreso quizá una semana. Y aunque la verdad me calentaba mucho la idea de compartir con esta mujer todo ese tiempo, tampoco me hacía muchas ilusiones y fincaba más mis intereses en alternar con las chicas de la ciudad y quien quita, lograr algún encuentro cercano por aquellos rumbos.

Durante las primeras 4 semanas no pasó nada relevante. Si acaso, la conocí un poco más y se dio la confianza de salir con ella y los demás algunas noches, donde platicamos, visitamos algunos de los antros del lugar, bailamos, nos embriagamos y nos conocimos más.

Aquí descubrí, o más bien confirmé, que le encantaba llamar la atención, ser el punto de referencia y la cereza del pastel. Realmente le gustaba ser asediada y admirada por todos los hombres, pero, ¡¡¡bueno!!!…Una cosa es ser la reina de belleza en Chilangolandia y otra querer ser la última Coca Cola fría en el desierto de Culiacán.

Breve Comercial: Vamos jóvenes. Si alguno de ustedes no ha visitado esa maravillosa ciudad… perdón, pero ¡NO MAMEN!… ¿Que esperan?…CORRAN. Las mujeres más hermosas, despampanantes, cachondas y bellas del país están en Culiacán. Además, los hombres de allá están tan acostumbrados a navegar entre bellezas que ni las pelan. Tu vas a un antro y vez a toda la bola de cabrones güevudos, de mezclilla, cinturón piteado y camisa vaquera agrupados en un rincón engullendo cerveza en cantidades industriales; y por el otro lado vez a un montón de niñas preciosas, casi bichis (desnudas en términos locales) pues por el calor usan unas microfaldas de campeonato, sentadas esperando a ver quien les hace el favor. VAYAN. Algún día me van a agradecer el consejo.

Bueno, pues regresando a lo nuestro…

Imaginen como se sentiría mi Morena de Fuego en este entorno, cuando en un dos por tres dejó de ser la única bonita (Allá había muchas), y por otro lado no todos los hombres le prestaban atención. Y que esto no se entienda mal, yo jamás dejé de ser su admirador y cada que podía miraba sus adorables nalguitas y sus bien torneadas piernas, pero había más mujeres, y ni modo de perder la oportunidad.

Así que durante ese primer mes, tuve oportunidad de ligarme a dos que tres norteñotas grandotas (De eso…otro dia platicamos), y mientras tanto imagino que La Morena de Fuego debió resentir un poco la pérdida de admiradores y eso la hizo bajar de la nube inalcanzable en la que andaba, lo cual, entonces no sabía, pero me iba a dar una de las mejores noches de mi vida.

Así que ya para la quinta semana, en la que se incorporaron para supervisarnos dos coordinadores de la oficina, que solo estarían con nosotros una semana, aquello tan esperado…simplemente sucedió.

Estos dos señores tenían que revisar nuestro trabajo, pero también querían salir y gozar al máximo las bondades y frutos de la tierra culichi, por lo que casi todas las noches de esa semana salimos, algunas veces sin nuestras compañeritas, para disfrutar del espectáculo femenino sinaloense.

Una de esas noches, bajamos todos al bar del Hotel Ejecutivo y estuvimos consumiendo varios drinks. Yo me debo haber empinado más de 10. Esa noche había un dueto que tocaba todo tipo de música y mientras Ricardo y yo hacíamos sociales con cuatro chicas culichis sentadas en la mesa de al lado (Todas, sin excepción atractivas y cachondonas), la verdad no sé que fue lo que tomó ó vio mi querida Morena de Fuego para ponerse como se puso, pero… ¡vaya!, ¿mejor?…imposible.

Esa noche, ella llevaba puesta una chiquifalda negra como de licra muy entallada y muy cortita. Arriba llevaba puesta una blusa blanca con escote (Cosa rara en ella, pues no es común verle las bubis de fuera) pegada al cuerpo y que dejaba ver su estupendo abdomen. Sin lugar a dudas, lo que más me gustaba de ella eran esas enormes y apetitosas pompitas bien paraditas; pero esa noche, como ya dije, yo estaba feliz; tratando de avanzar más bien con las cuatro sinaloenses de la mesa de al lado…hasta que nos interrumpieron.

Ya cerca de las 12:30 horas, uno de nuestros jefazos decidió que era suficiente y debíamos retirarnos. Ya saben, argumentando que la responsabilidad de cumplir con la chamba era lo primero y bla, bla, bla.

Como no quedaba de otra, Ricardo y yo nos despedimos, pedimos teléfonos y nos reincorporamos con el grupo, solo para pedir la cuenta y liquidar. Mientras eso pasaba, otra de mis compañeras me dijo que se habían puesto de acuerdo y que si nos juntábamos en mi cuarto. Aquí debo aclararles que, si escogieron mi cuarto es porque siempre me ha gustado mucho la música y jamás olvido llevar a todos los viajes de comisión el IPOD con bocinas y demás. Así que yo simplemente me manifesté dispuesto a seguirla y discretamente levanté la botella que quedaba a medio fin, para subírmela al cuarto.

Para entonces obviamente estaba bien jarioso, pues entre los whiskys, las minifaldas y las nalguitas de la Morena de Fuego, solo faltaba un cerillazo para prender el fuego.

Yo ya era materia dispuesta.

Cuando subimos, todos nos despedimos saliendo del elevador y cada quien enfiló a su cuarto con cara de estudiada responsabilidad, pero apenas pasaron dos minutos cuando una por una empezaron a llegar, hasta sumar tres de mis compañeras, pero lo mejor fue que entre ellas, apareció mi mujer de ensueño… la única e incomparable…Morena de Fuego. Ufhhh…y traía sus nalguitas.

Yo ya había puesto algo de música, así que rápidamente serví cuatro vasos y a todas les distribuí su armamento, pero entonces, al darle su bebida…la Morenaza posó su cachonda mano sobre la mía…la detuvo ahí por escasos segundos…y vaso de por medio…y dirigiéndo a los ojos su estupenda, alcoholizada y cachonda mirada como poseída de una lumbre incendiaría, me dijo …”Yo estaba tomando tequila amor…no tienes?

Uff,… no se cuantas veces había ensayado diversos diálogos para lanzarme sobre esa hembra que me tenía tan alocado. Y ahora, que de repente se daba un acercamiento diferente, lo primero que se vino a mi mente y que además dije sin pensar fue …
”Pues…no, ¿oh, qué?, quieres que vaya a buscar algo a esta hora? Solo hay chivas…No inventes”

Apenas lo dije y me arrepentí.

Pensé:…

“Bravo inútil, dile adiós a tu Diosa… Pendejo…”

“Corre, anda, , rectifica,… llama al bar y pide una botella de lo que estaba tomando la niña. ,No seas idiota…”

Pero ella se adelantó a mis pensamientos y simplemente dijo: No importa, el chiste es estar aquí…juntos. Y entonces,… bebió un traguito del vaso, al tiempo que suavemente se acomodó sentada a los pies de la cama.

¡¡¡Valiendo madre!!! Ahora resulta que la condescendiente era ella. ¡¡No mames!!

Al mismo tiempo… las otras niñas también se habían instalado, una sentada al costado izquierdo de la cama y la otra en la silla del escritorio, que acercó para estar más cerca.

Yo, mientras…no daba crédito a lo que estaba sucediendo, pues claramente había sentido que la Morena de Fuego estaba más dispuestita que nunca…

¡Joder!, Y si estaba imaginando cosas. Lo más seguro es que simplemente se hubiera ambientado y solo sintió ganas de seguir escuchando la música…

Pero así, sentada descuidadamente, sobre la cama, se le veían unas piernas increíbles, además de que las nalgas se le veían deliciosas, aparte de que como su falda era tan ajustada, se le había subido lo suficiente para que, así de ladito, se notara, al fondo una delicada prenda interior de color blanco. Mmh!…Y en un dos por tre…que se me empieza a parar la verga.

¡Puta cabrón! pensé… ¡¡que vieja!!… mientras sonaba una rola en el ambiente y las chicas más que platicar, simplemente disfrutaban escuchando,… hasta que dejé de verle el cuerpo y cuando volteé a verla a la cara me encontré con sus ojos. Entonces, me di cuenta que ella me había estado observando todo este tiempo en que la desnudé y la recorrí palmo a palmo con la mirada. Además, me sonreía con coquetería (Siempre sonríe así) y a la vez me miraba la entrepierna abiertamente.

En un segundo me apené, me envalentoné y me volví a apenar.

Muchas ideas pasaron por mi mente, pero al final, ya no había mucho más que hacer: Ella ya sabía que yo la había estado admirando con lujuria, y también sabía que se me había enderezado la reata instantáneamente gracias a ella, así que fui directo a la cama, mirándola fijamente y sin ninguna intención de ocultar que lo tenía bien parado.

Pero…

Si… a todo dar, dirán ustedes…y mis otras dos amigas… ¿Qué?

Porque, bueno, ellas dos no eran bonitas, e incluso quizá eran bastante feas, pero eran mis amigas y ni hablar de decirles…

”Bueno… ¡A chingar a su madre!… Esto se acabó que estoy a punto de cogerme a la Morena de Fuego”.

Para nada. Eran mis amigas, así que al tiempo que me sentaba en la cama, pensaba en la mejor estrategia para deshacerme de ellas sin ser grosero, pero entonces, al verme acercar,… la Morena de Fuego se subió completamente a la cama, me hizo espacio y palmeó sobre el colchón, indicándome con ese gesto que me acostara junto a ella.

Ella se acomodó boca arriba, y yo quedé a su izquierda, acomodándome en la misma posición, con mil pensamientos lujuriosos inundando mi cabeza, pero viendo al foco de la lámpara en el techo y ya sin ángulo para poder deleitar la pupila con su escultural cuerpo. Mientras, Laura, mi amiga la que estaba sentada al otro lado de la cama, muy abusada se acostó cruzada, encima de las almohadas, quedando así, en calidad de “LA ALMOHADA”, con lo que su cabeza quedó junto a la mía.

Y así estuvimos, durante algunos minutos, como pendejos, los tres acostados sobre la cama, con música de los 80’s como fondo, concientes de nuestra cercanía, pero sin tocarnos y sin hablar.

Mientras, nuestra otra compañerita, al no alcanzar ni un pedazo de cama quedó relegada al papel de mirona tras la barrera. Hoy que lo pienso, ella era la que mejor visión tenía del espectáculo, pues desde su ángulo seguramente podía apreciar muy bien el cuerpazo de la Morena de Fuego, que casi debía estarse saliendo de la falda y también mi retadora erección fuera de control.

Yo creo que ante ese espectáculo, ella imaginó lo que habría de pasar y algun horror se imaginó, porque de repente se levantó y simplemente dijo: Buenas noches, me voy a dormir.

Ante esto, la Morena de Fuego y La Almohada ni se inmutaron. Haz de cuenta que no había nadie. Y yo, estaba más caliente que nunca, así que más que celebrar porque ya se había ido, me preguntaba si la otra bruta no se daba cuenta que estaba haciendo mal tercio y que ya era hora de irse a hacer la meme.

Así estábamos, cuando la Morena de Fuego empezó a tocar mi pierna, muy suavemente con los dedos de su pie. Y bueno…para que les cuento, apenas sentí el contacto y me estremecí como si hubieran pasado corriente eléctrica por todo mi cuerpo. Esta mujer realmente me excitaba y de plano no se me enderezó más la pistola porque no había manera.

Yo ya estaba bien caliente, y si no hubiera sido porque ahí seguía la inconciente e impertinente de La Almohada, le habría arrancado la ropa y la habría perforado sin misericordia por su hermoso culito.

Y eso que sólo me había rozado con un dedo del pie.

Pero, ella siguió, y avanzó. Al tocarme la pierna derecha con su mano izquierda, deslizándose muy suavemente en los alrededores de mi rodilla.

Yo no quise quedarme atrás, así que muy discretamente empecé a deslizar mi pie por su pierna, sintiendo como su cuerpo se tensaba al contacto. Apenas habían transcurrido escasos segundos, cuando mi pie se quedó quieto y en el relevo, mi mano derecha empezó a acariciar suavemente su brazo, para pasar a su estupendo abdomen y regresar por la misma ruta, Sentía como su piel se incendiaba a cada segundo.

Ella siguió sobando y acariciando, pero entonces se giró de lado, quedando en mejor posición para acariciarme con su mano derecha, emprendiéndola con unos suaves masajes a mi pierna, pero sin tocarme la entrepierna. Yo creo que en esa posición de faje duramos aproximadamente 15 segundos, porque no resistí y de plano guié su mano hacia mi verga, que sin más empuño con gusto y me la empezó a sobar.

Yo me acomodé como pude y medio contorsionado, pues seguía boca arriba mientras ella me acariciaba la verga por encima del pantalón, y comencé a acariciarle las piernas y a rozar su vulva por encima de la ropa interior.

Riquísimo, mi sueño hecho realidad. Tener a la Morena de Fuego en mi cama, bien caliente, sobándome la reata…y yo imaginando lo que sería disfrutar de su….. ¡Orale!

Pero si ahí seguía la insurrecta de La Almohada, que parecía estar absorta en la música, porque no se movía ni hacía ruido alguno, o de plano ya se había quedado dormida.

Quizá eso quería que creyéramos. No se que pensó, pero yo no estaba dispuesto a acabar en un miserable rapidín por su culpa, cuando estaba ante un momento culminante de mis más desenfrenados deseos…Estaba a punto de cogerme a “La Morena de Fuego”

Así que, al cabo de unos minutos de estarnos sobando mutuamente sin decir palabra, de repente me levanté y dije en voz alta: Bueno chicas…o se van a su cuarto o nos dormimos los tres aquí.

Creo que lo hice tan intempestivamente, que hasta la Morena de Fuego se sorprendió. Ambas se levantaron de la cama, se acomodaron la ropa y dijeron que si, que lo mejor sería irse a dormir cada quien a su cuarto para descansar. Y así sin más, se despidieron y se fueron.

Para entonces La Morena me dirigió una mirada y yo se la devolví, simplemente diciendo para mis adentros…En dos segundos estoy contigo.

Las despedí, cerré la puerta por dentro, y de una me quité el pantalón y los boxers, me puse un pants y salí tras ella. Debieron pasar menos de dos minutos, cuando ya estaba yo tocando a su puerta.

Abrió envuelta en una sábana y simplemente se hizo a un lado para dejarme entrar. Pasé y de inmediato se abalanzó sobre mi, introduciendo su lengua en mi boca y retorciéndola con destreza alrededor de la mía.

Que rico beso, llevábamos un buen rato cachondeandonos y apenas este era el primer beso que nos dábamos. En eso estabamos cuando ella soltó la sabana y me di cuenta que se había quedado únicamente con una tanguita blanca muy coqueta.

Yo la seguí y me bajé el pantalón, quedando totalmente desnudo, por lo que tomé su mano y la puse donde según yo debía estar para continuar lo que había empezado, pretendiendo que siguiera acariciándomela, pero la Morenaza tenía otros planes, y es que estaba realmente prendida, así que, as{i como me tenía, atrapado de la verga, me jaló hasta la cama y se acomodó en ella boca arriba, al tiempo que me decía… “Vamos amor, no me hagas esperar, tócame, estoy lista, por favor…ya”

Así acostada boca arriba se veía deliciosa. Aunque seguía con la tanga puesta se notaba que tenía rasurada su cosita y yo acerqué mi mano para acariciarla suavemente por todo el contorno de su vagina, y al tacto sentí todo su calor y su humedad. Estaba excitadísima, así que estiró su brazo, me tomó nuevamente de la verga y me jaló para que la poseyera.

Con ayuda de mi dedo, hice a un lado la tanga y así de pie se la dejé ir de un sopetón. Cuanto había soñado con este momento, y ahora estaba ahí, bombeando con fiereza a la mujer de mis sueños.

Ella estaba muy caliente, se abrazaba con sus piernas a mi cuerpo y me jalaba para sentirme dentro en todo su esplendor. Teníamos poco en esa posición cuando ella tuvo su primer orgasmo, y yo me sentí realmente satisfecho de no haber llegado antes que ella. Y es que regularmente tengo buen ritmo y aguanto bien, pero ante esta mujer, no podía fallar.

Además, me faltaba cumplir mis fantasías más recurrentes con ella y no quería llegar tan rápido, así que, mientras seguía bombeando, me salí, le quité la tanga y le di vuelta sobre la cama, con lo que quedó empinadita, pero apoyada con sus pies en el piso. Me agaché y le empecé a dar lengua en su culito, mientras con mis manos estrujaba y acariciaba esas enormes nalgas que en tantos sueños había imaginado.

Ella se dejó querer y hacer sin más. Le acariciaba su culito con mi lengua y pasaba por entre sus cachetes insistentemente para abrir esa cola tan maravillosa que estaba ahí, para mí. Ella decía…”Así, amor, así, hazlo suave, me encanta, anda si. Entonces, al tiempo que seguía lengüeteando alternativamente entre sus dos hoyuelos, introduje delicadamente un dedo en su Aniceto y seguí chupándole el culo

Soy tuya, gózame…me decía. Hazme el amor. Quiero llegar de nuevo.

Y en el fondo yo también quería llegar, pero estaba enloquecido por metérsela por detrás. Y es que esa cola era impresionante.

Sé lo que quieres, me dijo…Y después guardo silencio, con lo que por un momento pensé que no podría cumplir esa fantasía.

Pero entonces, ella continuó y me dijo…Tu también estás bien nalgón, te he visto, y quiero que lo hagas, pero déjame levantarme.

Y se levantó. Me puse de pie también, acercándomele por detrás, y ella se repegó a mí, pero al mismo tiempo me hizo abrazarla y me llevo caminando a pasos cortitos, pegados uno con el otro, sintiendo como se bamboleaba mi verga entre sus cachetes, hasta el espejo del tocador, afuera del baño de su habitación, donde hizo que nos pusiéramos de lado y entonces se repegó con fuerza hacia mí, mientras pasaba sus brazos por atrás de mi y me empezaba a sobar las nalgas lujuriosamente.

Me di cuenta de que le encantaba y le calentaba verse al espejo mientras le repegaba el pito en el ano y también que le había gustado ver que yo estuviera nalgonzón, así que al parecer ambos estábamos cumpliendo una fantasía. Yo además le estaba dando dedo en la vagina pues tenía las manos libres y podía acariciar toda su zona pélvica sin problema, pero lo que más deseaba era penetrarla por detrás, así que con su ayuda, pues seguía recargándome las nalgas firmemente, me acomodé en la entrada de su ano y empecé a presionar. Ella estaba igual de prendida que yo, así que ya lo tenía algo dilatado y en algún momento cedió.

De repente sentí como entró la cabezona de la verga e inmediatamente ella se apretó más, quizá en un reflejo, pero ella gemía suavemente y me dijo…”Sigue, , me gusta, pero hazlo despacito, porque es la primera vez que me lo hacen por ahí.
No me hubiera dicho eso, pues más me excité del gusto, y más me urgía enterrársela por completo, pero conciente de que debía tratarla con delicadeza, continué masajeándole el clítoris con la mano, mientras continuaba la presión para introducirla completamente.

Ambos estábamos a mil, y mientras le clavaba la verga centímetro a centímetro, el espectáculo en el espejo era maravilloso. Realmente tenía un cuerpo maravilloso, pero incluso ver su rostro y sus ojos me inundaban de placer. ¡Que mujer!…pensaba.

Ella gemía riquísimo, entre llorando y gozando, así que cuando sentí que chocaban mis huevos con sus nalgotas, subí mis manos y la atraje hacia mí tomándole de la cadera. Y entonces ella empezó a moverse deliciosamente.

Poco a poco empezamos a tomar el mismo ritmo, penetrando a velocidad y saliendo despacio, entre ruidos y gestos de satisfacción de ambos. La sensación de presión que ejercía sobre mi verga era francamente indescriptible, así que le avisé que estaba a punto de llegar y ya fue imposible contenerme, pues tuve la venida más fabulosa en muchos años.

Casi al mismo tiempo, La Morena de Fuego tuvo otro orgasmo, pero me hizo mantenerme dentro de ella y acabamos tirados en el piso, sudando y abrazados.

Esa noche… me quedé a dormir ahí. Fue increíble. Se cumplió mi fantasía con La Morena de Fuego y jamás lo olvidaré.

Morena de Fuego: Te llevo en mis recuerdos…donde quiera que estés.

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