La tarea de Matematicas

 

*** En la escuela, 11am ***

Mi mente era un caos.

Estaba reclinada sobre mi escritorio sin poner atención a lo que el profesor decía en la clase. Lo que había sucedido ayer en la fiesta me tenia aun en shock. No solo había perdido mi virginidad con el candidato menos pensado, Mateo, sino que…

.. con muchísima vergüenza sabia que me había gustado.

Angustiada cerré los ojos mientras recordaba en detalle cada movimiento, cada gemido, cada beso… y sin poder evitarlo me quede sonriendo como tonta. Pero al visualizar a Mateo la sangre me hirvió de coraje y apreté los puños.

Me sentía engañada. El nerdcito se había aprovechado que la bebida me había pegado de mas, y con toda la alevosía y ventaja me había llevado a ese mirador con la intención de desvirgarme.

“¡Estúpido, eres un estúpido..!” Dije de repente, olvidándome de donde estaba.

“Eh.. ¿Señorita Megan? ¿Desea usted compartir algo con la clase?” Dijo en un tono soberbio el profesor de matemáticas, a la vez que el resto de la clase se moría de risa.

“N.no, profesor, perdone.. estaba.. distraída, lo siento..”

“Señorita Megan, le aseguro que no la entiendo. Ayer recibí los trabajos de toda la clase, y el de usted fue el peor. Y si vuelve a sacar una calificación así, podría hasta ser expulsada. ¿Entonces le parece a usted bien estar distraída en mi clase?”

Oh Dios. ¡El profesor tenía razón! Mis calificaciones eran espantosas, y si volvía a sacar un trabajo tan malo perdería el derecho a examen…

… y con eso sería expulsada de la escuela.

“Perdón, profesor.. –Dije con preocupación- pondré más atención de ahora en adelante.”

“Muy bien, señorita Megan.. –Dijo el profesor dándose la vuelta- bueno, como les iba diciendo, la estructura del cálculo diferencial es….”

Y la clase siguió su curso.

*** 3 horas después, en mi recamara ***

Me le quede viendo al libro de matemáticas, tratando de resolver uno de los problemas que nos habían dejado de tarea para entregar mañana….

…. Pero era inútil. No lograba entender NADA.

“Dios, ¿A quién quiero engañar? Soy una idiota…” Dije desconsolada, dejándome caer sobre mi cuaderno. Si no entregaba bien este trabajo, el profesor me negaría el derecho a examen. Y si eso sucedía, adiós escuela y todo…

Estaba a punto de llorar, cuando de repente se me ocurrió una solución.

¡Mateo!

¡Si! Sin duda el me podría ayudar con el trabajo. Solo sería cosa de hacerle algún servicio sexual al nerdcito y gustoso me ayudaría.

Con una expresión de alegría agarre mis libros y fui corriendo hasta su casa. Al llegar ni siquiera toque el timbre, y como si fuera mi casa entre y subí a toda velocidad las escaleras, hasta que finalmente llegue a su recamara. Pero cuando abrí la puerta….

… Vi que Mateo no estaba solo. El y otros 4 nerds estaban jugando Xbox, y al verme todos pusieron una cara de sorpresa.

“Eh.. hola chicos. Mateo, ¿Puedo hablar contigo un segundo?” Dije en tono amistoso.

Sus amigos no movían ni un musculo. Creo que lo que menos esperarían ver en la recamara de Mateo seria a una chica guapísima y que encima les dirigiera la palabra. Claro, normalmente me hubiera fascinado recibir tanta atención, pero ahora mi misión era urgente. Tenía que hacer la tarea de matemáticas.

“Claro, Megan… ven, platiquemos afuera..” Dijo Mateo amablemente.

Y con eso el y yo salimos al pasillo, y Mateo cerró la puerta para tener privacidad.

“Mira.. aun no me tienes nada contenta con lo de ayer, eh..” Le dije con una cara de reproche. “Pero, aun así.. tengo un problema. Resulta que si no entrego bien este trabajo de matemáticas, me van a expulsar… “

“¿Pero.. y eso? ¡Si son matemáticas básicas..!” Dijo Mateo en un tono burlón, lo cual me hizo sentir la más estúpida del universo.

“¡Si, idiota, para ti…! Pero para el resto de la gente NO. Entonces.. ¿Me podrías ayudar?”

Mateo dudo varios segundos.

“Es que, Megan, tengo que terminar también otros trabajos, y mañana es la fecha de entrega.. No tendría tiempo.”

“Pero.. Mateo, si no entrego esto.. ¡Me van a expulsar..!” Dije con una carita de ternura.

“Megan, lo siento, es que no puedo hoy… mañana si, y…”

“¡Pero esto no puede esperar a mañana…! Necesito tu ayuda.. además.. ayer me quitaste la virginidad.. ¿No cuenta eso para algo?”

A Mateo se le endureció la mirada.

“Si.. pero también me hiciste sentir fatal en la fiesta, y con tus amigas, y luego del incidente de la virginidad.”

“Perdón.. pero ahorita ayúdame ¿Si?” Dije suplicante.

“Lo siento, Megan.. hoy de verdad no puedo.”

Me sentí a punto de llorar, y con actitud derrotista le dije:

“E..está bien, Mateo.. ¿Te gustaría.. darme por atrás? ¿O que te la chupe? Solo pídemelo..”

“Megan, eso lo puedo tener cuando quiera. No me convences..” Contesto fríamente.

“Ay Dios, ¿Entonces qué quieres..?” Dije con un pequeño berrinche.

Mateo se quedo serio unos minutos, pensando. Entonces una sonrisa volvió a su rostro y emocionado me dijo:

“Mira.. te ayudare con una condición. Tu trabajo de matemáticas me va a tomar unas 3 horas, y cómo pudiste ver estoy con mis amigos en la recamara. Bueno.. quiero que durante todo ese tiempo estés desnuda con nosotros. Nadie te va a tocar, claro, pero deberás estar así y hacer todo lo que yo te pida. ¿Entendido?”

“¿!Queee?! ¿Pero estas loco? ¿Cómo crees que yo…?” Dije alzando la voz.

“Bueno, es el único camino, Megan. Tómalo o déjalo” Respondió Mateo con una actitud ganadora.

“P..pero, ¿Y si tus amigos cuentan lo que paso?” Pregunte con miedo.

“No, que va. Son de toda mi confianza, y muy discretos.”

“¿Pero, y si……?”

“Ya, Megan, decídete… el tiempo es oro.”

Me quede paralizada por el coraje durante unos segundos, y cuando por fin logre calmarme me di cuenta que en realidad no tenía otra opción. Era soportar una nueva humillación o perder la escuela, tan simple como eso.

“Está bien.. Mateo. TU ganas.”

“Si, Megan, siempre gano yo. Mientras más rápido lo entiendas, mejor te ira. Ahora, princesa, pasa a mi recamara por favor..”

“Estúpido….“ Le dije con coraje, y acto seguido volví a entrar al cuarto, donde los 4 chicos me esperaban con ansias. Ya con más calma, vi que era un grupo bastante peculiar. Estaba un chico gordito de aspecto simpático, 2 flaquitos de pelo negro, y un chico pequeñito, pelirrojo. Seguramente, no eran material para las fantasías de ninguna mujer en la escuela.

Trate de no reírme ante esa idea.

“A ver, todos, -Le dijo Mateo al grupo- durante la tarde Megan va a estar acompañándonos mientras hacemos SU tarea de matemáticas. ¿Quién la quiere ver desnuda?”

Obviamente, se armo el gran alboroto y TODOS los nerds levantaron la mano.

Bueno, Megan.. ya viste. Todos quieren verte desnuda, así que mi amor, comienza..”

“Idiota..” Le dije en voz baja a la vez que volteaba a ver a los chicos, que solo esperaban en silencio a que el gran show diera comienzo. Sentí de repente que en la habitación hacía mucho calor, y durante unos segundos jugué nerviosa con mi pelo sin decidirme a nada.

El color rojo de mi rostro me delataba, me sentía súper apenada. Perder el pudor y quedar desnuda frente a 4 desconocidos no era nada fácil, y no sabía si lograría reunir la fuerza de voluntad para hacerlo.

“Ejem.. Megan. Te estamos esperando, fuera ropa…” Dijo Mateo con una sonrisa malvada, mostrándome en una mano mi libro de matemáticas para hacer presión.

“Ay Mateo.. es que.. no se…”

“Megan…”

Me mordí los labios de forma infantil, bajando la mirada. No había forma de ganar esta batalla.

Y entonces, con todo el valor que logre encontrar, cruce los brazos y agarre la parte de abajo de mi blusita rosa y la fui subiendo lentamente por mi torso hasta que me la quite. Mis firmes y redonditos pechos quedaron entonces a la vista de mi peculiar público, que solo sudaba copiosamente y abría la boca.

Luego me desabroche mis pequeños shorcitos de mezclilla, y con un gesto simpático los fui bajando por mis piernas hasta quedarme solo con mi tanguita rosa. Finalmente, también la diminuta prenda quedó en el piso y mi delicado coñito, apenas cubierto por un sensual triangulo de vello negro, quedo completamente expuesto.

El silencio en el cuarto era impresionante. Los nerds no se movían ni un milímetro.

“Wow.. Megan.” Dijo Mateo impresionado. “Te ves.. súper sexy. “

“Si, muy linda..” “Preciosa..” “Que bonita..” Dijeron los demás nerdcitos de forma simpática mientras me recorrían con la mirada de pies a cabeza. Y pude notar que sus erecciones ya no eran tan “discretas”, por más que lo querían disimular.

Aun asi, me sonroje muchisimo ante los comentarios.

“G..gracias, chicos..” Respondí tartamudeando, apenadísima. Nunca había estado desnuda ante tanta gente, pero al sentir como mi cuerpo reaccionaba con excitación ante la situación me di cuenta que..

…quizas la sensación no era tan desagradable.

Sonreí un poco y con un gesto coqueto puse mis manos en la espalda y me incline un poco a la derecha. Mire a Mateo, y al ver que ya estaba escribiendo algo en mi cuaderno me tranquilice. Mi tarea iba en camino.

Voltee a ver de nuevo a los chicos y los pobrecitos seguían como hipnotizados, con una cara de lujuria tremenda. Era obvio que cada centímetro cuadrado de mi piel estaba siendo minuciosamente examinado.

“Y.. ¿Qué estaban haciendo, chicos?” Les pregunte amistosamente, tratando de cambiar el tema.

Uno de ellos, el gordito con lentes, me respondió:

“Eh.. estábamos jugando Halo, Megan. P.pero.. ya nos aburrimos”

Claro, pensé cínicamente. Que coincidencia que se “aburran” cuando esta una mujer desnuda en la recamara.

Mateo seguía haciéndome la tarea, y entonces tanto sus amigos nerds como yo nos quedamos en el mas incomodo de los silencios. Nadie movía ni un musculo, y la tensión sexual en el aire era tremenda. Yo no sabía qué hacer.

¿Debía sentarme, o quedarme aquí parada?

Es más, ¿Me atrevería a sentarme junto a los nerdcitos? No sé, sería algo incomodo. Entonces, viendo nuestra problemática Mateo volteo a vernos y dijo:

“A ver, Megan, ve y acuéstate en medio de la cama, mis amigos seguramente quieren verte de cerca…”

Le puse a Mateo una cara que le dejo en claro que el plan no me agradaba ni tantito. Pero como no tenia opción, suspire resignada y fui hacia la cama. Con cuidado me recosté en ella, boca arriba, tratando de mantener mis piernas muy juntas y mis brazos cruzados sobre mi estomago en una actitud pudorosa.

Uno a uno los nerdcitos se fueron sentando a mi alrededor, y ya sin mucho disimulo casi se les caían los ojos al tenerme tan cerca. En especial vi que les interesaba mi coñito, y con pena me dieron ganas de agarrar una almohada o algo para taparme…

De hecho, eso estaba a punto de hacer, cuando Mateo dijo:

“No, Megan, es más, abre las piernas un poco y pon los brazos en la cama… “

“Ay Mateo, es que…” Trate de protestar.

“ Nada, princesa, obedece…” Me interrumpió.

Me gustaba como me había llamado. Princesa. Y algo en su tono de voz se me había hecho excitante. Obedeciendo, abrí un poco mis piernas y coloque mis brazos en la cama, revelando mis mas íntimos secretos.

El calor era cada vez más insoportable y naturalmente comencé a sudar aun mas, y en apenas unos segundos mi cuerpo estaba brillando sensualmente bajo la luz de la habitación. Y también por la misma causa mi pelo se pego un poco a mi rostro y mi respiración se hizo notoriamente más agitada.

Muy a mi pesar, me estaba excitando.

Ay no. No, no puedo excitarme. ¡Se van a dar cuenta! – Pensé angustiada.

Pero no había marcha atrás. Mi cuerpo estaba entrando en fase sexual, y la siguiente señal fue que mis pezones se pusieron firmes y paraditos, ansiando ser chupados y lamidos. También mi clítoris reacciono, y sensualmente salió de su escondite un poquito.

Por si fuera poco, en mi delicado triangulito entre las piernas la humedad comenzó a ser aun mas evidente y mis labios aumentaron sutilmente su grosor, dejándome en evidencia.

Y lo peor de todo era que me estaba sonrojando muchísimo.

Para cualquiera seria claro que estaba frente a una mujer con ganas de tener sexo. Y ya, urgentemente.

Mateo volteo a verme y al por su expresión supe que también se había dado cuenta.

Con muchísima curiosidad vi que se levanto hacia un closet en busca de algo, y cuando lo encontró fue a sentarse junto a mí. Entonces me mostró una delicada venda negra, y sin preguntarme me la puso alrededor de la cabeza, cubriendo mis ojos.

“¿Qué…haces, Mateo?” Pregunte sorprendida pero sin oponer resistencia.

“Nada, tu quietecita…”

Y con un apretón la venda quedo firmemente en su lugar. Trate de abrir un poco los ojos pero era imposible. Estaba perfectamente bien colocada y no podía ver NADA. Entonces oí como Mateo caminaba de vuelta a su escritorio y el cuarto volvió a quedarse en silencio durante algunos minutos, en los cuales la tensión sexual fue subiendo de forma bestial…

…hasta que se volvió casi insoportable. Mi cuerpo estaba a mil por hora y necesitaba algún tipo de desahogo YA.

Entonces Mateo dijo..

“Vamos, weyes.. ¿O no quieren manosearla?”

Me mordí los labios con un gesto coqueto. Estaba siendo ofrecida como sacrificio a 4 nerdcitos, y mi cuerpo no tenía dudas al respecto. Quería mas.

Lo primero que sentí fueron unas manos torpes y miedosas que me acariciaron los hombros con la punta de los dedos. Luego paso lo mismo en mis piernas. Después en mi estomago y finalmente en mis brazos. Me acariciaban poco a poco, apenas con las yemas, como si yo estuviera hecha de cristal y no quisieran romperme.

Pero poco a poco las manos fueron volviéndose más atrevidas. Un par se deslizo sensualmente por mi piel hasta llegar a mis pechos y sin pedir permiso los aprisiono entre sus palmas, masajeándolos vigorosamente en una deliciosa cadencia que casi me saca un gemido.

“Uf….” Dije volteando la cabeza a un lado. La sensación en mis pechos era deliciosa, y sin darme cuenta arquee un poco la espalda para exhibirlos mejor. Me los apretaban, jalaban, movían, juntaban.. uff.. y cada contacto me volvía loca.

Me mordí los labios nuevamente, y entonces una mano curiosa aterrizo en mi estomago sin avisar…

…y comenzó a bajar…y bajar… y bajar…

Hasta que con un movimiento sexual se deslizo entre mis piernas y se apretó con firmeza contra mi sexo. Y ahí si no pude contenerme.

“Ahhh…” Gemí tiernamente, dando un saltito.

La mano, seguramente envalentonada por mi reacción, comenzó a frotarse lentamente de abajo hacia arriba, estirando y jalando mis delicados pliegues y dándole un toquecito ocasional a mi pequeño clítoris, que recibía las atenciones con gusto.

Al mismo tiempo el resto de mi cuerpo era acariciado cada vez más agresivamente. Ahora sentía manos por todas partes, en mis piernas, brazos, cuello, estomago…. en fin. Puse tensos todos los músculos de mi cuerpo en repetidas ocasiones, gimiendo y retorciéndome cada vez mas explícitamente hasta que llego el punto en el que ya era todo muy descarado..

“Ahhhh…..mmm……mmmmm…..” Decía yo, pasando mi lengua por los labios mientras fascinada recibía el ataque masivo de varias manos, que exploraban cada milímetro de mi piel. Las caricias seguían subiendo de nivel, y ahora eran brutalmente sexuales.

Mientras mis pechos eran apretados vigorosamente, varios dedos coquetos pasaban a toda velocidad alrededor de mis pezones y me daban varios deliciosos escalofríos. Y entre mis piernas la cosa no iba mucho mejor, y cada una de las manos se peleaba por acariciarme en tan intimo lugar.

Con una exquisita impotencia podía sentir como varios dedos entraban agresivamente en mi intimidad y jugaban deliciosamente con todo, hasta que después de algunos segundos llegaba una nueva mano y hacia lo mismo, para entonces volver a repetir el ciclo…

Pero para mí frustración, cada mano me acariciaba de forma diferente. Y justo cuando me sentía a punto de llegar al límite llegaba una nueva mano y peleaba brevemente con la anterior, tomando su lugar. Entonces volvían las caricias, pero de una forma diferente. Y cuando de nuevo comenzaba a acostumbrarme, pasaba lo mismo y me cortaba la inspiración.

“Ahhhh…..ahh…….mmmm…” Gemí a modo de queja, pero fui ignorada. Con impotencia supe que las manos no se pondrían nunca de acuerdo, y me sería muy difícil venirme en estas circunstancias.

Pero oh Dios.. lo deseaba tanto. Todo mi ser quería sentir ese delicioso fuego entre las piernas. Vendería mi alma al diablo por tener uno, ya.

Pasaron 20 minutos así, excitada como nunca pero sin poder tener un desahogo. Fui manoseada hasta el cansancio, por todos lados, pero aunque eso había sido riquísimo el no poder venirme me estaba volviendo loca. Cada vez mi calentura era mayor, y a este ritmo algo tendría que pasar.

Y creo que Mateo se dio cuenta también de mi situación, porque de repente dijo….

“Bueno, ya weyes, dejen a mi Megancita en paz… váyanse a su casa..”

“Pero Mateo…” “No, no nos digas esto, es que… “ “Que poca, en serio..” Dijeron sus amigos en protesta, pero la decisión estaba tomada. Ya era yo un manjar demasiado apetecible como para dejarlo a que se enfríe en la cama.

Me quede en silencio mientras oía como uno a uno los chicos iban saliendo de la habitación, hasta que la puerta se cerró. Ahora estábamos solo Mateo y yo en aquel lugar.

Pero sorprendentemente, volví a oír que Mateo iba al closet cercano por algo, y entonces se acostó a mi lado y con un gesto dominante me hizo ponerme de ladito, con mi espalda hacia él. Y para sorpresa mía, de repente me tomo de las manos y me obligo a ponerlas en la espalda, donde rápidamente amarro mis brazos con una cuerda.

“¿Pero qué… haces?” Pregunte en voz baja, temblando de la emoción.

“Nada, solo me di cuenta de que te gusta obedecer.” Dijo Mateo mientras ataba ahora mis tobillos. Trate de moverme un poco, pero era inútil Las ataduras estaban muy bien hechas, y eso mas la venda me dejaba en una posición sumamente vulnerable.

“Estas loco… ¿Obedecer? ” Dije con sarcasmo.

“Si, obedecer. Por ejemplo, princesa, te tengo aquí atada y vendada… y no has hecho nada por defenderte.”

“Pero.. es porque me estas chantajeando por… lo de mi tarea.” Dije apenada.

“No, no es eso, Megan.. ¿Harías algo si te digo que de todos modos te pienso ayudar con la tarea? O sea, podría liberarte en este momento si tú me lo pides. Pero te gusta obedecer, naciste para eso, y sé que no lo harás…”

La voz de Mateo sonaba muy segura, y no sé porque pero eso me envió cosquillitas por todo el cuerpo.

“Ay.. Mateo, estás loco.. yo…”

“Sabes que lo que digo es cierto, naciste para obedecer. Megan, acepta que te gusta ser sometida.” Dijo acercando su boca a mi oído, apretando su cuerpo descaradamente contra mi espalda que quedamos en posicion de cucharita.

“Ah…” Se me escapo un gemido.

Oí que Mateo agarraba algo de su cajón, y luego también oí que su zipper bajaba.

“Te diré lo que viene, Megan.. me estoy poniendo lubricante en la verga, y pienso darte por el culo como castigo por todas tus humillaciones.” Volvió a decirme al oído.

“P…pero…” Proteste débilmente. Ayer había perdido la virginidad, y tenía muchas ganas de repetir.“¿No te gustaría más si…?”

“Pero nada, princesa. Te daré por atrás y si no admites que eres sumisa te seguiré dando y dando, hasta que lo hagas…”

Me quede en silencio mientras Mateo seguía con sus preparativos. No supe que decirle. La forma en la que había planteado mi situación me había acelerado muchísimo.

Y entonces sucedió.

Aun de cucharita Mateo pasó un brazo por debajo de mi cuello para sujetarme de forma dominante. Luego sentí como se agarraba el miembro con la otra mano, y entonces fue guiando la gruesa cabeza entre mis nalgas, hasta que la misma se apretó sin mucha sutileza contra mi ano.

“Ay.. M.mateo..” Dije a modo de protesta, pero el solo me sujeto aun más firmemente contra su cuerpo.

Y sin muchos preámbulos dio un empujón vigoroso con sus caderas y su verga comenzó a meterse por mi culo, poco a poco, de forma exquisita.

“Ah… ahhhh…M..mateo…no…” Dije retorciéndome contra las ataduras.

“Shhhh, princesa… quietecita…” Me dijo respirándome en el cuello, lo cual me puso aun más caliente. Sin piedad, su miembro fue metiéndose cada vez mas entre mis nalgas hasta que con un empujón final quedo completamente enterrado en mi.

“M..Mateo…” Dije débilmente.

Pero esta vez no había tiempo para sutilezas.

De repente Mateo comenzó a mover sus caderas en un ritmo brutal, avasallador, de atras para adelante. Me puse inmediatamente tensa al sentir como su poderosa serpiente me bombeaba el culo con furia, como me golpeaba las entrañas con una potencia absoluta. La cama comenzó a zarandearse VIOLENTAMENTE, y solo pude apretar los puños con impotencia.

La escena era sin duda la de un Amo follando a su esclava.

“Ay…..M..mateo…ahh….mmm…” Gemí con una actitud infantil, mientras él me respiraba bruscamente al oído.

“¿Así te gusta, Megan? ¿Qué tu nerd te haga esto? Dímelo..” Me dijo con una voz cachonda, acelerando aun más el ritmo de su penetración.

“No…no me.. g..gusta…” Respondí entre gemidos.

“¿Ah no? Pues vas a tener que admitirlo hoy, Megan… “

La sensación era deliciosa. Ahí estaba yo amarrada, vendada, sin poder resistirme a nada mientras era sodomizada cruelmente. Mis nalgas rebotaban contra el cuerpo de mateo una y otra vez, recibiendo el más exquisito de los castigos mientras el ardor sexual en mi ano me estaba volviendo loca.

Y me di cuenta que mi resistencia se acercaba a su final.

Ante tanto placer no podría mantenerme “digna” por mucho tiempo más.

“Dilo, Megan, di que naciste para obedecer. Dilo.” Decía Mateo en mi oído, a la vez que colocaba su mano libre en mi estomago y me apretaba contra él.

“N..no.. puedo..” Dije entre jadeos.

“Si, si puedes.. dilo..”

Dije que no con la cabeza, pero sabía que no podría aguantar mucho mas.

“Dilo.. dilo….dilo…”

“…N..no..”

“¡Dilo..!”

“..n..no, no puedo…”

“DILO…”

“n.no…..”

Mi cuerpo temblaba ante cada acometida, y con la lujuria mas infinita podía sentir como su verga se movía a placer dentro de mis intestinos, esperando el momento para soltar su veneno y completar su victoria.

Y el momento finalmente llego…

“M..me…gusta…obedecer..”Dije con voz débil

“Dilo de nuevo…” Me mordió cariñosamente el oído.

“Me…gusta..obedecer..…”

“… te falto decirme “Papi” Dijo Mateo de forma juguetona.

“..P..papi…” Dije sintiendome la mas sucia del planeta.

“Uff.. Megan, eso prende… dilo mas…”

“Papi.. ” Dije febrilmente.

“¿Te gusta que un simple nerd te este dando por el culo, princesita presumida?”

“S…si…papi..” Asentí con la cabeza. Senti una impotencia tremenda al decir esto, pero tambien un calorcito delicioso por toda mi piel.

“¿Y qué ese nerd te llene a cada rato el cuerpecito de semen?”

“Uf….si, papi…” Dije mordiéndome los labios. Algo en la forma que había dicho eso me calentó aun mas.

Mateo me dio una suave cachetada en la cara.

¡Slap…!

“Ay.. M..mateo…” Dije a modo de protesta.

“Pídeme más, dime qué quieres verga, Megan.. “

“Q.quiero verga…papi…”

¡Slap…!

“Mas…mas, pídeme que te llene el culo de semen..” Dijo Mateo respirando cada vez más rápido, a punto de venirse.

“¡P…papi…lléname.. el culo..de semen…lléname..lléname, papi.…” Dije casi gritando, sin importarme nada. Cerre los ojos mientras mi cuerpo seguia recibiendo el mas que merecido castigo, y mi mente lentamente se rendia. Aceptar mi realidad estaba resultando ser delicioso.

“¿La niña fresa quiere su lechita..?”

“S..si, papi.. por el culo..” Dije con voz sumisa, moviendo ligeramente mis caderas.

“¿A la fresita le gusta obedecer?”

“S..si.. si, le gusta.. obedecer.. papi…”

Y Mateo no pudo más. Al oír eso último, se apretó contra mis nalgas con una fuerza brutal, y sentí como su espeso y ardiente semen empezaba a llenarme el culo.

“Ahh….mmmm…mmmm.. “ Gemí con impotencia, luchando contra mis ataduras. Pero era inútil. Había sido sometida, manoseada y sodomizada y ahora era una prisionera, una esclava.

Mateo gruño en mi oreja, temblando por la emoción. Su verga seguía escupiendo semen adentro de mis entrañas, y cuando me mordió agresivamente el cuello supe que este era el orgasmo de su vida.

“E..estoy… llenándote…el culo… princesa…”

“p..papi…” Respondí débilmente, mordiéndome los labios.

Mateo se quedo tembloroso contra mi espalda durante varios segundos más, hasta que finalmente su miembro termino de soltar su carga en mi interior y fue perdiendo fuerza poco a poco.

Trague saliva, sintiendo un calor tremendo. El ardor entre mis nalgas era exquisito, y el saber que había sido abusada de tal manera me había prendido como nunca hubiera pensado. Entonces Mateo me abrazo fuertemente por la cintura y volvió a decirme al oído:

“¿Ves como te gusta obedecer, niña fresa?”

“S..si.. “ Dije poniéndome roja de la vergüenza.

“¿Si qué?”

“S..si, papi…” Dije de nuevo, aun con más pena. Una cosa era saber que me gustaba obedecer, otra controlar la impotencia que sentía al rendirme así.

“¿A la princesita le gusto sentir un palo en el culo?”

“Uff.. si..” Dije con una risita sexy.

Mateo me dio un beso en la mejilla y limpio un poco del sudor en mi rostro y cuello. Entonces sentí como me cargaba entre sus brazos y con muchísimo cuidado me coloco debajo de su escritorio, arrodillada en direccion a la silla.

Estaba súper incomoda, ya que el espacio era pequeñísimo. Y el estar atada de pies y manos con una venda en los ojos no ayudaba precisamente a que me pusiera mejor. Pero aun así, el ser tratada de esa manera…

.. Me estaba fascinando.

“No te vayas a levantar, Megan, te podrías golpear..” Dijo Mateo con una voz juguetona, y luego oí como se sentaba frente a mí y acercaba la silla, aprisionandome en tan reducido lugar. “Veras, princesita, aun me falta una hora para acabar tu tarea, y durante TODO este tiempo vas a estar aquí abajo mamando. ¿Esta claro?”

“S..si.. papi..” Dije poniendo una mueca sexy.

Mateo me agarro de la cabeza y acerco su silla aun mas al escritorio. Entonces me fue guiando hasta su miembro, que ya había recobrado fuerzas, y con un delicioso gesto de sumisión…

..lo metí en mi boca.

*** 1 hora después, en mi recamara ***

Llegue a mi recamara cansadísima, y después de colocar mi tarea en mi escritorio me deje caer en la cama.

“¡Uffff!” Dije con un cansancio tremendo y me quede así quietecita por un rato. Tenía la mandíbula adolorida, ya que Mateo me había tenido mamándosela abajo del escritorio casi 50 minutos, y nunca pensé que tendría el aguante de venirse dos veces más.

Pero aun así me sentía feliz.

Aunque me daba mucha vergüenza, había descubierto mi naturaleza sumisa. Bueno, muchísima vergüenza. Era indignante y humillante … y ay… tambien delicioso. Y claro, de esto nadie debería enterarse nunca. NUNCA.

Porque nadie debería saber nunca que la orgullosa Megan tenía esos deseos. NADIE.

Y aunque me costara aceptarlo, Mateo estaba pasando de ser un chantaje a una necesidad. Simplemente, lo sabía. Necesitaba tener a alguien dominante en mi vida, pero en secreto. Alguien que me sometiera, que me domara y que fuera discreto.

Y la relación que tenia con Mateo parecía ser ideal. En público el era tímido y yo arrogante, pero en privado él se volvía dominante y yo sumisa. En fin, tal para cual. El unico “pero” de la noche, era que no habia podido venirme aun..

Sonreí ligeramente, y casi sin darme cuenta…

… mis manos ya estaban adentro de mis shorts, masturbandome.

Asi, entre suaves gemidos la fiesta continuó….


ACA LES DEJE OTRO DE LOS RELATOS… USEN SU IMAGINACION.

Opinion de Jvan24

3 comentarios para “La tarea de Matematicas”

  1. claudia Dijo:

    eres una naca la verdad mira hasta eso llegaste eres una estupida hasta segun tu ponerte hasta internet yoooooooooo buscaba tarea idiota no otra cosa

  2. estrella Dijo:

    en una tienda de ropa se venden al dia 7abrigos,3 sombreros,¿cual es la expresion que representa esta relacion?

  3. estrella Dijo:

    estupida vieja para eso sirves ni siquiera contestas a las cosas que uno te manda pero si tienes que poner tu naquisima foto ahi estas horrible espero que te veas en un espejo la verdad llevo mas de 1 pinche hora buscando esto ynte me apareses aqui
    PPPPPPPUUUUUUUUDDDDDDDDRRRRRRRRRRREEEEEEETTTTTTEEEEEEEEEE

Escribe un comentario