Perdiendo la Virginidad

 

Estaba teniendo el más candente sueño de la historia.

Desesperada, me veía corriendo por mil pasillos y salones, perseguida implacablemente por Mateo, que cuando me alcanzaba me sodomizaba una y otra vez, en todas las posiciones imaginables. Yo le rogaba que tuviera piedad, que me perdonara, pero siempre el resultado era el mismo…

… el me sometía.

En ocasiones me arrinconaba contra la pared y así me penetraba, en otras me ponía a 4 o de ladito en un sofá y me castigaba. Fueron tantas las ocasiones y formas que simplemente perdí la cuenta, pero en mi fantasía todo me estaba resultando exquisito. Cada vez que su miembro se metía entre mis nalgas, inconscientemente apretaba las sabanas con fuerza, retorciéndome como gata en celo en la cama.

Los gemidos sexuales escapaban una y otra vez de mi boca, y eso parecía motivar mas al Mateo de mis sueños, que con crueldad abusaba de mi cada vez más agresivamente, hasta que…

“¿Megan? Megan, despiértate hija, estas teniendo una pesadilla..” Dijo mi Mama cariñosamente mientras me sacudía el hombro para despertarme.

“¿Eh…? ¿Qué paso..?” Dije confundida, abriendo los ojos con dificultad.

“Estabas teniendo una pesadilla, hija. –Dijo mi Mama con preocupación-Te quejabas mucho, y por eso vine a despertarte.”

“Uf.. no, no te preocupes, Mami.. no me pasa nada, solo.. fue un mal sueño.” Me senté en el borde de la cama y me cubrí la cara con las manos.”¿Qué hora es?”

Mi Mama sonrió complacida al ver que la situación estaba bajo control, y después de darme un cariñoso beso en la mejilla dijo:

“Las 8, y ya debes de arreglarte para ir a la escuela..¿Ok?” Y entonces salió de mi habitación para atender sus asuntos.

Me quede ahí sentada, sin saber qué hacer. ¿Realmente había sido capaz de soñar todo eso? Y lo peor de todo no había sido el aspecto pervertido del sueño, sino que me había gustado. Me dolía en el alma recordar cómo hasta le había suplicado a Mateo que me diera mas, y la sutil humedad entre mis piernas era el vivo vestigio de eso.

Oh Dios. ¡Me estaba volviendo loca!

Apreté las manos con furia, sintiendo un súbito arranque de dignidad. ¿Pero quién se creía ese estúpido para tenerme en este estado? No, señor, debía ponerle un alto a esta situación. Ya de por si era bastante humillante ser la esclava sexual del Nerdcito, como para encima disfrutar de eso.

La vieja Megan debía volver, llegar a ser de nuevo la reina del universo.

Si, sin duda…

¿Pero cómo?

Me quede pensando en eso un rato. Claramente mi reputación en estos momentos no estaba en el punto más alto, así que tenía que tomar medidas para evitar en lo posible las consecuencias negativas de mi situación con Mateo. Debía buscar la forma para acelerar en lo posible la entrega de las fotos, y a la vez mantener mi popularidad intacta.

Camine como desesperada por toda mi habitación, hasta que de repente me vino a la mente una idea genial. Esta noche habría una fiesta para los jugadores del equipo de futbol de la escuela, y sería en la casa de Pedrito Salinas, uno de los juniors millonarios de la escuela.

Claro, solo la crema y nata de la sociedad acudiría, por lo que la mejor manera de recuperar en algo mi reputación seria ir sola y ser el centro de atención, para variar. Mi sonrisa malévola no dejaba lugar a dudas, la idea me fascinaba.

De repente sonó el teléfono de mi cuarto…

“¡Megan, estaba preocupada por ti..!” Reconocí inmediatamente la voz de Michelle, una de las porristas de mi equipo.. y la mas hipócrita de todas. Siempre había querido el puesto de capitana, y desde que se lo gané había estado tratando de ganarse mi “amistad”.

“Ah.. Michelle, que alegría, amiga.. ¿Y porque preocupada?” Dije con la más profunda hipocresía.

“Uff, o sea, es que desde que agarraste a eso de novio, todas creemos que te volviste loca..”

La sangre me hirvió ante el comentario, pero como sea contuve la calma.

“No, para nada, pues.. es que lo tengo de novio porque.. pobrecito, le quedan 3 meses de vida y quise ser su última alegría en este mundo.” Dije aguantando la risa.

“¡Ay, amiga, que buena eres..!-Dijo Michelle con una voz sutilmente cínica.”Claro, tan noble tú, ¿Cómo no se nos ocurrió eso?”

“Si, ya sabes cómo soy, siempre ayudando.. por cierto, ¿Vas a ir a la fiesta?”

“¡Helllowww, pues claro! O sea, todas, todas vamos a ir súper fashion, es un evento único, súper cool..”

“Bueno, yo iré también.. ¿Pasarías por mi?”

“Amiguis, ni lo tienes que pedir. ¿A qué hora pasamos? Voy a ir con todas las chicas del equipo.”

“No sé, a las 10pm, ¿Va?”

“Súper, nos vemos amiguis, besitos mua mua”

Colgué con algo más de fuerza que la necesaria, bastante irritada por la actitud de Michelle. Bueno, más que la actitud fue la posición de lástima que me manifestó. Y lo peor era que seguramente así pensaría más de uno, por lo que ahora más que nunca mi presencia en esa fiesta era indispensable.

Sin duda, era mi única salida.

Aun con una tormenta mental en la cabeza, me prepare para ir a la escuela.

*** 11 Horas después ***

El resto del día pasó sorprendentemente rápido. En la escuela no vi en ningún momento a Mateo, y las clases fueron pasando una tras otra sin incidentes. Finalmente, y casi sin darme cuenta, estaba de vuelta en mi recamara y comenzaba a anochecer.

Eso sí, todo el día le había dado vueltas en mi cabeza al gran evento, y cada vez me sentía más contenta por lo que sucedería en la noche. Fui a darme un baño rápido, y al terminar corrí a mi closet para elegir el atuendo que llevaría.

Tenía que ser de lo más sexy, claro está, y por eso lo primero que escogí fue una sensual tanguita rosa que fui subiendo por mis piernas lentamente, ruborizándome en el proceso.

Luego me puse un súper sensual vestidito ajustado negro de tubo de una pieza, que cubría desde mis muñecas hasta un poquito más debajo de mis nalgas, dejando mi espectacular figura a la vista de todos.

Luego, para completar la imagen sexual que quería dar, me puse unas botas de terciopelo blanco a media pierna, y finalmente me arregle el cabello en una linda cola de caballo y me pinte un poco el rostro. Entonces con vanidad me paré frente a un espejo de cuerpo completo y lo que vi me dejo impactada.

Me veía ultra sexy.

Con una sonrisita picara di varias vueltecitas para lucir mi figura, y supe que los chicos en la fiesta se morirían de la impresión al verme llegar así. Justo entonces oí como sonaba un claxon en la calle, y al asomarme vi que en un jeep amarillo estaban mis amigas saludándome como desesperadas.

“¡Ya voy, espérenme!” Les grite mientras agarraba una pequeña bolsita negra y a toda velocidad bajaba las escaleras hasta llegar a la puerta principal. Pero cuando la abrí me lleve una sorpresa, ya que ahí estaba Mateo, con sus típicas fachas de nerd y un ramo de rosas rojas en la mano.

“H..hola Megan.. te traía esto..” Dijo entre apenado e impactado, recorriéndome con la mirada de pies a cabeza.”Wow.. estas súper linda esta noche.”

“Ah.. si, gracias.. –Dije con indiferencia- Me tengo que ir a una fiesta, pero pues deja las flores en la sala..¿Va?”

“¿A una fiesta? ¿Oye, y si vamos juntos?” Dijo emocionado.

“No, no creo, es muy exclusiva, gente como tú no puede entrar..” Dije con desdén.

“¿Gente.. como yo?” Le cambió inmediatamente la expresión.

“Bueno.. no quise que sonara así. Pero tú me entiendes, ¿No? Nos vemos mañana, y gracias por las flores..”

Y sin darle tiempo a responder corrí hasta el Jeep y me subí en la parte de atrás. Ni siquiera voltee a ver a Mateo mientras el vehículo se ponía en marcha a la fiesta. A pesar de que sabía que había sido más cruel de lo necesario, esta era mi noche y nadie me quitaría eso.

*** En la Fiesta, 15 minutos después ***

“¡Hola chicos…!” Grito Michelle de forma escandalosa mientras que ella y el resto de mi equipo de porristas entraban a la casa de Pedrito Salinas, una lujosísima residencia en las afueras de la ciudad.

Yo las iba siguiendo unos pasos atrás, y cuando por fin entre vi que todo era un pandemónium, ya que el lugar estaba francamente atiborrado de gente y la cerveza y las risas fluían alegremente.

Fui siguiendo a mis amigas con dificultad entre las miles de parejitas bailando, hasta que llegamos a una mesita junto a la alberca, en la cual ya varios chicos nos estaban esperando. Una a una mis amigas se fueron sentando, pero al ver las miradas que me daba el público masculino supe que la estrella sin duda era yo.

Y esa sensación me fascinaba.

“Ven, Megan, siéntate aquí.. “”No, nena, aquí..” “Vamos, chica, ¿Te traigo algo de beber?” Me decían los chicos tratando de captar mi atención, pero con una sonrisita los ignore a todos y me senté junto a Michelle en una esquina, cosa que evidentemente a ella no le agrado.

“Gracias, chicos, ¿Me podrían traer un tequila?” Les dije a mis admiradores.

Casi de inmediato 2 chicos se levantaron y a toda prisa fueron hasta el bar cercano. Voltee a ver a Michelle y le sonreí con malicia, disfrutando el darle estas muestras de mi poder con los hombres.

A ella ni siquiera le preguntaron si quería algo de tomar. Trate de aguantarme la risa al verle la cara de enojo.

En menos de un minuto los chicos regresaron con mi bebida, y como la lujuria estaba a tope esa noche, aproveche para de forma picara sentarme de un modo más sensual que de costumbre. Con total inocencia arquee un poco la espalda y cruce seductoramente mis largas y espectaculares piernas, y cuando voltee a ver de reojo a los chicos supe que a más de uno le estaba a punto de dar un infarto.

“H..hola, Megan.. “ Me dijo uno de ellos “¿Vas a llevar al equipo de porristas al partido de mañana?”

“No sé. Depende de si nos tratan bien esta noche.” Conteste con una cara de travesura.

“S..sí, claro, las vamos a tener muy divertidas todo el tiempo eh.” Y el chico comenzó a sudar de nervios mientras bajaba la mirada. Me mordí los labios sensualmente al ver su reacción.

“Ay Megan..” Dijo Michelle en mi oído, visiblemente irritada. “Abusas de esos chicos, el pobre se está muriendo de la pena.”

“Bueno, Michelle, es la carga que llevo en mis hombros, ser espectacularmente bonita. “ Respondí con ironía, lo cual saco una risita falsa de mi rival.

“Ah sí.. sin duda. ¿Oye, y que paso con tu noviecito?” Intentó contraatacar.

“Se quedo en casa por sus tratamientos. Ya sabes, pobrecito. 3 Meses de vida.” Dije con una mirada de ternura pura.

Michelle no dijo nada, y se limito a darle un trago a su bebida con frustración. Evidentemente por más que trataba, no lograba causarme ningún daño.

Voltee a ver de nuevo a la gente a mi alrededor, y como esperaba, casi todos los chicos en la fiesta seguían sin quitarme la vista de encima. Bueno, no solo a mi sino a todas las chicas de la mesa, porque con toda honestidad aquí estaban los mejores especímenes femeninos de toda la escuela. Pero eso si, al ser yo la capitana del equipo de porristas eso me hacia sin duda el manjar más apetitoso de todos.

Le di otro trago a mi bebida, y casi sin darme cuenta ya tenía a 3 chicos guapísimos sentados a mi alrededor, todos con el evidente afán de ganarse mis atenciones. Sonreí de forma frívola, fascinada con la atención. Sin duda, esta sería una noche especial.

… Y desgraciadamente, lo fue.

Al parecer mi buena suerte se acababa apenas me confiaba, porque apenas unos 20 minutos después se oyó un bullicio en la puerta principal. Entonces de entre la multitud apareció Mateo, vestido de la forma más espantosa posible. Venía con un saco y pantalón de cuadros verdes, acompañado de una camisa morada, y una rosa en la bolsa frontal.

Dios mío, esto no me puede estar sucediendo. Dije para mi, cubriéndome la cara con las manos.

“¡Hola Megan, mi bomboncito..!” Dijo alegremente Mateo mientras me daba un beso idiota en la frente.

“¿Pero qué haces…?” Le pregunte en voz baja, visiblemente irritada.

“Pues.. vengo a la fiesta contigo. ¿O te molesta, mi amor?”

Todos en la mesa estaban en silencio, sin quitarme la vista de encima. Si quería mantener la farsa del “noviecito”, debía ser lo más convincente posible.

“Eh.. sí, mi amor. Ven, vamos a un lugar más privado a platicar.” Y entonces agarre a Mateo con fuerza de la mano y casi lo fui arrastrando hasta que llegamos a una esquina medio oscura del jardín.

“Uy, hasta me dolió la mano, Megan..” Dijo en tono de chiste Mateo.

“¡Estúpido! ¿Pero qué carajos haces aquí?” Le reclame indignada.

“Mira, no te estás portando como la noviecita educada que quiero ehh..”

“Me vale madre eso, Mateo, ¡Te dije claramente que no te invitaba a la fiesta!” Respondí apretando los puños de la impotencia.

“Pues, el trato era que serias mi noviecita, y si no puedes hacer eso tendré que tomar algunas medidas. ¿Entendido?”

“No te creo, nerdcito, porque tú sabes que te he estado dando mi cuerpo y no renunciarías tan fácilmente a eso. Esto de ser tu noviecita ya me está hartando.” Reclame con seguridad.

“¿Ah sí? Bueno, si, tienes razón, me has estado dando tu cuerpo, pero si no te portas como la noviecita cariñosa que espero, al menos una de las fotos saldrá en internet cuando el trato termine. ¿Entendiste, muñeca? Además.. eso te ganas por tratarme tan mal.” Dijo Mateo con mucha irritación en su voz.

“¡No puede ser..!” Dije con impotencia a la vez que me le quedaba mirando con cara de enojo. Sabía que el tenia razón, no podía escaparme a ser su noviecita. Me quede sin hablarle durante casi 10 minutos, y cuando por fin me tranquilice le dije:

“Mira.. ve y tráeme un tequila. ¿Va? No pienso moverme de esta esquina en toda la noche.”

Mateo me miro con una cara que me dejo en claro que mi comentario le había dolido, y entonces se puso en marcha al Bar por mi bebida. Me recline en la baranda, con mi corazón latiendo a mil por hora por el disgusto que acababa de pasar. Pasados unos minutos Mateo volvió con mi bebida y me la ofreció.

Sorprendentemente, se quedo en silencio junto a mí y no dijo nada durante un rato.

Le di varios tragos a mi bebida, y cuando la curiosidad ya me tenia vuelta loca le pregunte:

“¿Estas molesto conmigo?”

“Si. Megan, eres muy cruel.” Dijo sin mirarme.

“Ah, ¿Cruel? ¿Necesito recordarte quien es el que me está chantajeando?”

“Si, pero.. ¿Tan mal te la has pasado?”

“P..pues, claro.. ha sido asqueroso todo.”

“No te creo, porque siempre has gemido de una forma que deja en claro que te gusta. Y no me digas que no, Megan..”

“Pues, creo que estas volviéndote loco o algo. Yo NO he gemido de placer contigo NUNCA.” Dije orgullosa.

“¿Ah no? Y qué me dices de esto..” Y acto seguido me mostro su reloj, y al apretar un botón se oyeron claramente mis gemidos. Y sin duda, eran sexuales.”

“Estúpido, ¿Me has estado grabando?”

“Si, ¿A poco no está súper este reloj? –Dijo súper emocionado- Pero solo graba voz. ¿Ya vez como sí has gemido de placer?”

Le di varios tragos a mi bebida y no le respondí. Me había descubierto, y por más que pensaba que responder nada me convencía. Resignada, me di cuenta que el silencio era mi única alternativa posible.

Mateo se quedo callado también, y durante un largo rato nos quedamos admirando las luces de la ciudad a lo lejos. Seguí tomándome el tequila, hasta que de repente…

…Paso algo que altero aun mas mis planes.

Quizás causado por el enojo o lo que sea, el tequila comenzó a hacer efecto. Y fue súper intenso y REPENTINO.

Me sentí algo mareada de repente, y me puse a reírme como tonta. Mateo vio inmediatamente que algo no estaba bien, y me dijo:

“Megan, ¿Te sientes bien?”

“Uff. Si, nerdcito.. me siento suuuper..” Dije agarrándome a la baranda con dificultad.

“Ay Megan, ya se te subió la bebida. Te voy a llevar a tu casa ¿Ok?” Dijo Mateo sujetándome de la cintura, a lo cual respondí abrazándolo con fuerzas. Pude sentir como su corazón se acelero de inmediato, y sonreí un poquito.

Regresamos a la fiesta y aun atontada me fui despidiendo de todos, mientras Mateo seguía llevándome en sus brazos hacia la salida entre la multitud. Lentamente llegamos hasta la puerta principal, y cuando estuvimos afuera vi que la espantosa pick up de Mateo estaba estacionada en la entrada.

Era un vehículo espantoso, modelo 60, con golpes y manchas de oxido por todas partes. Claramente esa camioneta había visto muchísimo camino en su vida.

“E..espera, Mateo.. ¿N..nos vamos a ir en esa…cosa, a la casa?” Dije arrastrando las palabras, sintiendo como me movían el piso.

“Si, Megan.. “ Respondió con indiferencia Mateo, y entonces me abrió la puerta del pasajero y con un pequeño esfuerzo se aseguro que estuviera bien sentada y luego me coloco el cinturón de seguridad.

Rápidamente fue hasta el otro lado y se coloco al volante, y cuando encendió la espantosa camioneta se oyó un rugido tremendo del motor. Acelerando poco a poco dio la vuelta y nos pusimos en marcha a mi casa.

Cerré los ojos, aun muy mareada por todo lo ocurrido. Voltee a ver a Mateo, y vi que estaba con la vista fija en el camino.

“¿Mateo…?” Pregunte.

“Dime, Megan..”

Me reí de forma boba, lo cual hizo que sonriera un poco.

“¿S..sabes..? Ayer soñé contigo.“

Sin darme cuenta, el tequila me estaba haciendo hablar mas de la cuenta.

“¿Si?” Respondió con muchísimo interés.

“Sip. Me perseguías en el sueño, y me la.. metías.” Dije de nuevo entre risitas.

Mateo comenzó a sudar de repente por lo que estaba oyendo.

“Oye, Megan.. y.. ¿Qué mas pasaba?”

Me recosté contra la puerta, sintiendo el frio aire del bosque alborotando mi largo cabello negro.

“Me la metías.. Mateo. Y me la metías.. y me la metías.. y…” Me fui quedando dormida.

Casi ni sentí cuando la camioneta bajo la velocidad y se metió en un camino rural, ocasionando que se zarandeara un poco. Cuando abrí los ojos vi que estábamos en un mirador, con las luces de la ciudad a la distancia.

“Uf..d..donde estamos..?” Dije con una risita boba, mirando a Mateo.

“Es un mirador, Megan.. ¿Ves? De aquí se ve tu casa.. asómate”

Con esfuerzos me levante un poco y por más que trate no encontré ni siquiera mi calle.

“Megan.. ¿Tu tienes.. alguna fantasía?” Dijo entonces con pena Mateo.

“Uf.. “ Me recosté de nuevo en el asiento, pasando mis dedos por mi pelo. “Si.. me imagino que… uf.. tu cara entre mis piernas.. y…” Y lo voltee a ver nuevamente, con una risita.

Mateo no dijo nada y salió de la camioneta rápidamente, pasando por enfrente del motor. Luego llego hasta mi puerta y la abrió con prisa, para acto seguido darme un beso en la rodilla.

“¿Y..eso? E..estúpido..” Le dije entre risitas, dándole una ligera cachetada.

¿No…quisieras que.. hiciera tu fantasía realidad, Megan? Hasta ahora tú has sido la que… ha hecho todo.”

Me mordí los labios de una forma sugerente, y con un gesto delicado dije que si con la cabeza. Mateo coloco sus manos en mis rodillas y me hizo girar sobre el asiento hasta que mis piernas quedaron apuntando hacia fuera. Entonces me deje caer en el asiento de la pick up mientras Mateo abría mis piernas, y apenas un segundo después sentí como apretaba con firmeza su rostro contra mi sexo, apenas protegido por la delicada tela de mi tanga rosa.

“Ahh….ay…” Gemí en respuesta, arqueando la espalda de forma sugerente.

Mateo se envalentono al oír mi reacción, y su boca se pego aun más agresivamente contra mi sexo, resoplando de forma animal a través de la telita mientras sus manos subían y bajaban por mis piernas, acariciándolas.

Me cubrí la cara con las manos, poniéndome muy tensa mientras él seguía con sus amorosas maniobras entre mis piernas, y entonces sentí como sus manos se deslizaban por debajo de mi falda y me agarraban los costados de la tanga. Levante en respuesta un poquito la cintura, y poco a poco mi delicada prenda fue deslizándose por mis piernas hasta que quedo libre.

Me sentía completamente vulnerable. Y mi coño necesitaba, ahora más que nunca, una boca hambrienta dispuesta a devorar los jugos que tan generosamente ofrecía.

Y Mateo no defraudo. Su boca se apretó a mi sexo con desesperación, y su lengua comenzó a deslizarse como loca por todos lados, dándome unos escalofríos deliciosos. La sensación rasposa de su piel contra mi delicado clítoris me estaba poniendo a mil.

“Ay…ah…uhhh… “Gemí tiernamente, abriendo mas las piernas. Nunca hubiera pensado que el nerdcito sería tan bueno chupando, y las sensaciones invadían mi cerebro y a ese ritmo sentí que me podría volver loca en cualquier momento.

Mateo tenía una lengua exquisita. La deslizaba con maestría a lo largo de mis engordados labios y terminaba en mi clítoris, para repetir una y otra vez el proceso. Sus labios tampoco paraban, y ocasionalmente jalaban mis pliegues, lo que me hacia dar unos saltitos inocentes que evidentemente le fascinaban, porque lo volvía a hacer cual niño travieso.

“M..Megan.. Megan, mi amor..” Decía Mateo en un murmullo contra mi sexo, demasiado ocupado en devorar tan exquisito platillo que la vida ponía frente a él.

“..m..mas.. ..mas… Mateo, mas…” Decía yo febrilmente, y entonces lo agarre violentamente del cabello y lo apreté con fuerza a mi coño. Mateo reacciono con un gruñidito erótico, y entendiendo mis urgencias se volvió loco y con sus labios y lengua empezó a mamar mi clítoris de forma aun mas bestial.

“AAAAAhhh……ahhhhhh……ahhhhhh….” Jadee en éxtasis, con mis manos temblorosas por la emoción. Mi climax se veia cerca.

Pero justo entonces algo sucedió. Mateo se subió a la camioneta conmigo y se coloco entre mis piernas, con su miembro erecto apuntando hacia mi intimidad.

“M..mateo, no.. “ Dije aun mareada, levantándome un poco hasta quedar sentada frente a él. “Y..ya sabes qué.. soy virgen.”

“M..Megan, solo… solo la punta, te lo prometo.”

“N..no… es que…”

Mateo se me acerco al cuello y paso su lengua por todo lo largo, sacándome un par de gemiditos mas. “Anda.. Megan, solo la puntita.”

Una gota de sudor resbalo por mi rostro, y sentí que mi corazón se estaba a punto de salir de mi cuerpo por el acelere. Mi cuerpo estaba al 100% en modalidad sexo, y mi coñito clamaba a gritos tener algún tipo de desahogo.

“¿M..me prometes.. –Dije arrastrando las palabras, aun mareada- que.. solo la puntita?”

“Si, si Megan, te lo juro.. solo la punta…” Me dijo en el cuello Mateo, dándome otro juguetón beso.

Con un suspiro asentí con la mirada y Mateo entendió el mensaje.

El se acerco un poco más a mí y sentí como su grueso miembro se colocaba en la entrada de mi coño, abriendo de par en par mis delicados y ardientes labios. Con un movimiento suave de caderas Mateo fue penetrándome, poco a poco, hasta que la puntita quedo firmemente metida en mi..

“M..mateo, s..solo la..puntita…” Dije apretándome aun mas a su cuerpo, sintiendo como él no estaba respetando el trato y seguía avanzando lentamente.

“S..si Megan.. “ Me respondió con un evidente tartamudeo, mala señal.

Su verga se iba metiendo cada vez más en mi, y con impotencia le clave las uñas en la espalda, lo cual hizo que saltara un poco pero no se detuvo.

“¡M..Mateo…! D..detente…” Le dije suplicante al oído, pero era inútil. Su carne seguía abriéndose paso entre la mía, ensanchando hasta el límite mis paredes internas mientras mi clítoris pulsaba insistentemente una deliciosa señal orgásmica.

No.. detente… d..detente..

Pero el miembro de Mateo seguía avanzando implacablemente. Y el momento llego, porque se detuvo brevemente ante una delicada barrera…

.. y siguió avanzando.

“¡M..mateo…!” Gemí al sentir una ligera punzada, casi imperceptible. Me apreté contra su cuerpo, temblando de nervios. Estaba muy confundida, y mi mente se había vuelto un caos.. no sabia si quería que se detuviera, o que siguiera.

No.. d..detente.. detente. No.. no te detengas.. No te detengas.. no te detengas

Gimiendo tiernamente, lo abrace con todas mis fuerzas hasta que finalmente todo su miembro entro en mi cuerpo y sin decir nada nos quedamos ahí los dos en silencio.

“M..Megan.. perdóname.. “ Me dijo al oído Mateo, mordiéndomelo suavemente.

No dije nada. Estaba en shock. Me mordí los labios, dejando escapar un suave quejido ante sus caricias, y con dificultad le dije:

“Despacito….”

Y comenzó.

Las caderas de Mateo se hicieron para atrás unos centímetros, y entonces, con mucha delicadeza, poco a poco fue metiéndome su verga hasta que estuvo por completo en mi interior.

“Ahhh……” Dije recargando mi rostro en su hombro, mordiéndome los labios de ansiedad. A pesar de mi miedo, no sentí ningún dolor. Pero en vez de eso las sensaciones eran rarísimas.. y excitantes. Sentir algo moviéndose así en mi interior me estaba acelerando mucho, como nunca en mi vida.

Mateo siguió besándome el cuello y los hombros, y de nuevo sus caderas realizaron la sexual maniobra, sacándome otra vez un suave gemido.

“Ah….”

Y otra vez. Y otra vez. De nuevo.. mas, otra vez…

Yo solo me sujetaba al cuerpo de Mateo, gimiendo suavemente, mientras sus caderas daban firmes embestidas entre mis piernas. Su verga entraba y salía de mi sexo cada vez mas vigorosamente, y un pequeño hilo de sangre mezclado con mis jugos sexuales se deslizaba por mi piel y terminaba en el asiento de una forma deliciosamente sexual.

Slap………….slap…………..slap….slap…. slap..slap..slap…

La camioneta comenzó a zarandearse violentamente, de un lado al otro. Los viejos amortiguadores chirreaban como si se estuvieran quejando, pero nada de eso me importaba… ahora solo existía en mi mente la exquisita sensación entre mis piernas, que entraba y salía sin piedad.

“M..mateo… Mateo…” Dije suavemente, clavándole las uñas en la espalda. El gruño un poquito, y en respuesta acelero un poco mas sus movimientos. El olor a mi sexo adentro de la camioneta ya era sumamente evidente, y por mis movimientos y actitudes quedaba claro que estaba a punto de venirme.

Y entonces sucedió.

Una poderosa oleada de orgasmos me recorrió la piel, casi como si hubiera sido golpeada por un rayo. Sin poder hacer nada, apreté todos los músculos de mi cuerpo.

“AAh……Ahhhh…AAAhhhhhh…M..Mateo…” Dije febrilmente mientras una explosión de placer recorría cada nervio de mi cuerpo de una forma bestial. Arquee de forma descarada mi espalda, y mis piernas se apretaron violentamente contra.

Mi corazón latía a mil por hora, y los orgasmos seguían llegando uno tras otro. Me mordí los labios, inclinando la cabeza a un lado mientras me apretaba agresivamente contra Mateo, que por su parte seguía penetrándome vigorosamente.

“M..Megan…” Dijo con un gruñido, y acto seguido se apretó como nunca a mi cuerpo. Su verga me penetro por completo y comenzó a escupir una violenta carga de semen en mi interior.

No te detengas…no te detengas…no te detengas..

Cruce mis piernas en su espalda, apretando a Mateo contra mi cuerpo como si fuera una araña a punto de devorar a su amante. Sonreí débilmente al sentir su cuerpo temblar, y trate de imaginar en qué cantidad su leche estaría llenándome las entrañas en estos momentos.

Finalmente, después de varios agónicos segundos, Mateo se quedo en silencio y nos quedamos abrazados por lo que pareció un año. Nadie decía nada, y solo el ritmo de nuestras respiraciones rompía la monotonía del sonido del bosque.

“M..Megan.. te amo..” Me dijo Mateo al oído, besándomelo suavemente.

Entonces comencé a llorar. Ni yo sabia porque.

“Megan, perdón, yo…” Trato de disculparse, sin saber realmente que habia pasado.

“C..cállate, Mateo.. –Dije aun en llanto.- Llévame a.. mi casa.”

“Si…Megan, perdóname..” Respondió apesumbrado, y rápidamente se separo de mi cuerpo y luego de darme mi tanga y asegurarse que estuviera bien sentada cerró mi puerta y corrió a sentarse en su lugar.

La vieja pick up dio la vuelta y nos pusimos en marcha a mi casa. Llegamos rápidamente, y apenas se detuvo el vehículo me baje rápidamente de él. Sin darle tiempo a Mateo a reaccionar me fui corriendo a mi recamara, en donde apenas llegue me tire en la cama para seguir con mi llanto.

Estaba muy confundida. Hoy había perdido mi virginidad y la experiencia había resultado ser deliciosa, pero..

¿Con Mateo?

Todo mi ser quería odiarlo por haberse aprovechado de mi, por chantajearme vilmente con las fotos, pero..

No podía. Y eso me tenía así.

Mi llanto era de confusión. Y así, sin darme cuenta…

…Me fui quedando dormida.


PUES AQUI KEDO UNO MAS DE LOS RELATOS QUE A TODOS NOS GUSTAN…
NO ME CANSARE DE REPETIRLES QUE DEBEN USAR MUCHO SU IMAGINACION.

Opinion de Jvan24

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10 comentarios to “Perdiendo la Virginidad”

  1. ufffff ps la verdad grandiosooooooooooo soy virgen yyyyyy me pasa exsaxtamente lo mismo y la kasualidad tambn se llama matteo y tambn lo trato komo se me da la gana jajajaja pobre soy = de koketa lo k kiere decir k mal malo terminare komo ella …. !!!!!!!!!!!!

  2. eres muy creativa, y la verdad si así eres en la inntimidad eres muy interesante, yo también vivo en coatza, por si te interesa tener un nuevo contacto, soy una persona sumamente discreta, limpia, madura y también muy creativo, mi im es coatzacoalcox por si deseas agregarme. cuidate mucho, besos, bye

  3. ponme un link en tu blog al mio!!!
    me encantan tus relatos

  4. Esta bueno tu relato y sobre todo muy exitante

  5. k ondaa
    wow
    la verdad
    el relato
    es largo
    pero muy interesante
    bueno
    me voi
    si gustas
    agregarme
    auto_arthur@hotmail.com
    me voi
    cuidate

  6. estubo lindo lindo tu relato amia io kisiera saer q paso al siguiente dia

  7. esta muy bueno el relato agregame en el msn danny_7dp@hotmail.com te espero

  8. shantal Says:

    De verdad fue el mejor relato q e leido full exitante largo pero convincente…. De verdad mis cordiales felicitaciones…
    Despues de leerlo invite a mis amigas a leerlo y todas pensamos lo mismo espectacular :-)

  9. Nos a encantado tu relato si algun dia quieres compartir relatos en nuestro blog, gracias

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